26 abril, 2014
25 abril, 2014
19 abril, 2014
El físico teórico
Se movió de este a oeste a gran
velocidad y logró retroceder en el tiempo unas horas. Aceleró su movimiento hasta el punto en que
logró retroceder varios días. Buscó modo para superar en varias veces la
velocidad de la luz. Lo hizo. Primero desapareció él, luego la galaxia,
finalmente el universo completo. Usted es una ilusión, un fantasma. O quizás
existe en otro universo.
13 abril, 2014
Everywhere
El buitre me seguía a dondequiera
que fuese con una persistencia extraordinaria. No me inspiraba temor pese a su
apariencia temible: curvo pico filoso, ojos oscuros como escotillas del
infierno, cuello estriado y rugoso cubierto de manchas rojizas, ridículamente
orlado por un collar blanco.
Caminaba tras mis pasos con
gracioso balanceo, con las alas medio abiertas para mejorar su equilibrio. Al
paso de las horas logró impacientarme; me volteé para enrostrarlo.
-¿Acaso quieres decirme algo? Anda,
procede –espeté.
Como es de suponer, no hubo
respuesta. Los buitres no hablan. Solo te siguen a todo lugar. Y esperan.
Tienen mucha paciencia.
29 marzo, 2014
22 marzo, 2014
El fisicoculturista obseso
Como suele ocurrir con los
cambios más perturbadores, éste comenzó de manera inocente, inocua,
aparentemente intrascendente. Un día un poco, al día siguiente algo más, y así.
Por fin evolucionó a una situación que rondaba el límite de lo imposible.
Impedido de dedicar más tiempo
a sus ejercicios, comenzó a integrarlos en otras actividades. Aquí transgredió el límite de la
razonabilidad de manera flagrante. Comía con una mano y con la otra movía una
mancuerna. Leía sus apuntes corriendo sobre la trotadora. Incluso al baño
entraba provisto de pesas, resortes o
cintas elásticas. El computador o el televisor los observaba desde la bicicleta
gracias una enorme pantalla de cristal líquido.
Fue convirtiéndose en una
compacta masa de músculos que hacía caso omiso de razones. Su cerebro se
convirtió en un músculo cuyo único pensamiento era la necesidad de convertir su
cuerpo en acero puro.
Al
final dormía ejercitándose. El descanso se redujo a la nada. Sus padres se resignaron
y lo conectaron a una máquina generadora de electricidad. Gracias a la venta de
energía se convirtieron en millonarios. Viajaban por el mundo mientras su
obsesionado vástago producía megavatios para mover miles de industrias. Y
fueron felices, aunque no para siempre.
13 marzo, 2014
Asuntos computacionales
Tenía la calva completamente cubierta de
teclas. La tecla $ no funcionaba, por más que la hundiera. Deseaba sentirse
menos abrumado y apretó el botón para aumentar el brillo. Detestó el rápido e inexorable transcurso del tiempo
y puso el índice sobre pausa. Se aburrió de esperar y dio avance
página. Añoró olvidarlo todo y presionó
suprimir. Hizo una reflexión terrible y oprimió ingreso.
Sintió abandono y de un tirón arrancó la tecla &. Aplastó el signo
de interrogación. El escape no funcionó. Quiso un
final definitivo y apretó control
alt suprimir.
03 marzo, 2014
Antiutopía 2
Despertó
desprovisto de ganas de vivir. Salió del compartimiento de hibernación y
comprobó que había dormido por 72 horas. Necesitaba salir en busca de alimento:
la máquina lo había reanimado cuando alcanzó el límite máximo señalado para
nutrirse. Se enfundó la mascarilla y le cargó una gragea de oxígeno sólido.
Comprobó que le quedaban solo cinco; tendría que conseguir más para seguir
viviendo. Salió al mundo exterior. Como siempre estaba gris y desolado. Entre
sus sombras vagaban criaturas tanto o más peligrosas que él. De pronto vio al
perro; estaba flaco, pero poseía suficiente carne para justificar una
hibernación de una semana. Le silbó, el animal se acercó, desconfiado, tal vez
con sus propios planes. Cuando estuvo cerca gruñó y le mostró los dientes.
Saltó justo sobre el cuchillo que enarboló en el momento preciso. La hoja se
hundió hasta la empuñadura. Se entretuvo en descuerarlo. Dejó la piel colgando
sobre un arbusto que en unos segundos se plagó de insectos hambrientos. Regresó
con la carne al refugio. La asó y se la comió de una sentada. Quizás la próxima
vez él sería la cena de otro. Pero ahora estaba ahíto. Sintió como el sopor se
iba apoderando de su cuerpo y su voluntad. Caminó hacia el compartimiento.
Dormiría hasta que llegara la nueva jornada.
23 febrero, 2014
Aclaración con efecto público
Con
el propósito de esclarecer la confusa realidad en que vivimos, es preciso
develar que los masoquistas organizados se han integrado a las filas de los
conspiradores. De ese modo alcanzan la felicidad mediante la represión, la
tortura y la muerte. Ellos hacen todo lo que está en sus manos para que aumente
la efectividad de las fuerzas del orden, porque así logran su perversa
finalidad. Y nuestro gobierno no ha hecho otra cosa que proporcionarles los
medios para que alcancen el placer más alto. ¡Malagradecidos! Pagan nuestro
empeño con la moneda ruin de la difamación.
Así se tergiversa la situación actual, con brillante mañosería, sin
asomo de principios morales.
14 febrero, 2014
Ateísmo
Soy ateo. Por esa causa Dios se
enfureció conmigo y me sometió a un vendaval de infortunios. Soporté todo con
dignidad y tesón. Le dije que tanto abuso era prueba de su inexistencia o al
menos de su inutilidad. Desde entonces no me ha molestado.
06 febrero, 2014
El tanatólogo asesino 3
Una vez muertas, desnudas y
expuestas sobre la mesa de autopsias a la acción de sus instintos más bajos, el
tanatólogo asesino se consagraba a la diversión de poseerlas en las formas más
variadas, desde las más triviales a otras refinadas y alambicadas, así como
también grotescas, enfermas y repugnantes (por respeto al lector, no
describiremos las oscuras prácticas que llevaba a cabo con partes de los
cadáveres que disecaba).
De cada víctima conservaba algún
trofeo de significancia erótica: un pezón, el clítoris, un trozo de vulva,
lengua o labios. Los rotulaba cuidadosamente. Fue constituyendo un museo en
cuya visita se esmeraba cuando no le era posible alimentar su malsana pasión
con una nueva adquisición. Así acontecen los hechos en nuestro mundo imperfecto.
Ya veo, no debí contárselo. No se decepcione, se lo ruego.
31 enero, 2014
Cabeza hueca
Tiene la cabeza perfectamente
hueca, como si en el sitio donde debiera reposar un cerebro estuviera el
espacio vacío apropiado para instalar
una piscina. Ahora, espacio hay; el problema es que lo repleta con datos
inútiles, referencias burocráticas, cuentas por cobrar y extravagantes
documentos por el estilo. Sonríe con el aplomo de los rematados imbéciles, como
se podría haber sospechado. ¿Ha encontrado alguna vez a un idiota que no se
considere un genio? Seguro que no.
Lo contraté para utilizarlo como
cesto de papeles, pero quiso escribir una novela. El resultado de su escritura
fue, como era de esperar considerando como se nutría, fue una gran bolsa de
basura. Me apoyé en la causal de imbecilidad excesiva para despedirlo. No se le
ocurrió nada que decir mientras lo notificaba. Idiota rematado hasta el final.
26 enero, 2014
Final feliz
Le juró de rodillas que la amaba,
que haría cualquier cosa por ella. La muy hipócrita derramó abundantes
lágrimas, simulando que vacilaba, aunque su único móvil era hacerse de sus
bienes. Él por su parte, sabedor de la gran fortuna que su supuesta amada había
acumulado con su larga cadena de maridos, insistió hasta convencerla.
Cada día se juraron amor eterno
mutuamente, aunque fuera una mentira flagrante, animada por su avaricia
inclemente. Sin embargo, en algún momento la mentira se impuso para convertirse
en verdad absoluta. Locura galopante, convicción resultante del ejercicio de la
repetición cotidiana, maldición de una bruja bromista; lo mismo da la causa. Se
amaron y fueron felices para siempre.
19 enero, 2014
El tanatólogo asesino 2
Llegó el momento de celebrar el
milésimo homicidio del tanatólogo. Decidió conmemorar este logro sacrificando a
su impertinente Director. Procedió con la acostumbrada eficacia, agregando el
lógico grado de placer que proporciona la existencia de un móvil en esta clase
de ejecuciones.
Todo funcionó a pedir de boca
hasta el momento en que el médico debió realizar la autopsia. Se ensañó
aplicando mutilaciones a todas luces excesivas e innecesarias, al contrastarlas
con la causa de muerte determinada.
Este hecho atrajo el interés del
auditor interno, que murió –como era de esperar- antes culminar su tarea. La
autopsia fue rápida y simple. Las personas aprenden de los errores, usted sabe.
15 enero, 2014
El tanatólogo asesino 1
Como vivían en una sociedad muy
avanzada, el crimen prácticamente había desaparecido. El tanatólogo, en
consecuencia, vio declinar su trabajo; su prestigio decayó a un nivel
ignominioso.
Así las cosas, el tanatólogo se
vio obligado a cometer asesinatos periódicamente para restaurar su honra y
autoestima. Por fortuna, su exitosa experiencia profesional realizando
autopsias lo había puesto en contacto con una amplia variedad de métodos para
prodigar la muerte.
De otra parte, su labor se
simplificó, ya que no requería investigar la causa del deceso, debido a su
condición de homicida.
Tanta fama acumuló, que le
ofrecieron trabajo en las naciones más poderosas. Sabedor de sus propias
falencias, declinó aceptar ofertas generosas y decidió afincarse en su
posición. Eso fue interpretado como ejemplar acto de modestia. Mucho mejor para
él.
04 enero, 2014
La noche mil dos
La noche mil dos se le habían
terminado las historias a Scherezade. Aterrada, trémula, se entregó a la
desesperación, como si eso pudiera salvarla. Un ominoso desánimo se instaló en
el centro de su alma.
Entonces, como no podía recordar
ninguna historia que ya no le hubiera relatado al sultán Shahriar, decidió
inventar una. De ahí en adelante, cada noche la heroína concibió una historia
para fascinar a su amado. Bien pronto el monarca comenzó a colaborar en la
creación de las fantasías, animado por el infantil deseo de escuchar un cuento inédito
cada noche.
Esta secuencia jamás acabó. Fue
una bella historia de amor. Ahora justamente usted lee uno de aquellos cuentos que Scherezade narró a Shahriar después
de la noche mil uno, quizás a partir de
alguno de los temas que el propio sultán le propuso.
No obstante, hay quienes piensan
que la literatura no sirve para nada. Ya ve usted, están equivocados.
27 diciembre, 2013
La hormiga atómica
La hormiga atómica transforma la
radiación en cielo azul, la sombra en destellos, el dolor en fortaleza.
Asciende la montaña inaccesible animada por sus sueños y su fe enorme, porque
sabe que al final vendrá algo bueno. Convierte la saudade en aire para sus
pulmones ahogados, la angustia en manantial de imaginación, la incertidumbre en
lucidez. Destruye la rabia para transmutarla en solidaridad y en pena. A
puñetazos revienta la oscuridad para tornarla
en luz, luz, brillante luz que ilumine su camino.
15 diciembre, 2013
Lengua de origami
Poseía la habilidad de dibujar figuras
plegando la lengua de un modo inconcebible. Por ejemplo, podía formar un rosado
flamenco batiendo sus alas. Increíble. Un rinoceronte blanco pastando en la
llanura atento a cualquier presencia peligrosa. La catedral de Rouen al
atardecer, el amanecer y medio día en cualquier estación que escogiera su
interlocutor. Un computador donde podías escribir mensajes a tus amigos por
todo el mundo. O hasta este microcuento que lees ahora, incrédulo lector.
10 diciembre, 2013
Soberbia 2
Bella, arrogante, se consideraba
muy viva. Así era ella. Se creía la muerte.
Sin embargo, cuando la enterré, dejó
de sonreír. Le faltó confianza.
30 noviembre, 2013
22 noviembre, 2013
Caballeros y dragones: la verdadera historia
Érase un dragón cuya fama
consistía en cazar a los armados caballeros que pretendían acabar con su
especie. Naturalmente, se trataba de un dragón muy gallardo y poderoso,
invulnerable para las armas de acero de los humanos. Coleccionaba las cabezas
de los desgraciados combatientes y las acomodaba sobre un mesón enorme. Allí se
equilibraban torres de cráneos con sus respectivos yelmos. Con el tiempo, los
caballeros fueron exterminados y se inició el reino de los dragones, que tras
unas décadas acabaron por devorar al último humano. Ahora apenas quedan algunos
vestigios de su civilización, a punto de ser olvidad. Esta crónica se escribe para eterna gloria de
nuestra imperecedera raza de dragones.
16 noviembre, 2013
Tzanza 1
Aquel señor tenía cabeza de
tzanza. Difícil de creer, pensará usted, pero así era. En todos los demás
aspectos era completamente normal, excepto de la cerviz hacia arriba. Sobre el
albo cuello de la camisa se instalaba aquella versión jibarizada de una cabeza
humana, pequeña, ridícula y grotesca. Imposible de disfrazar… o disimular.
Tenía los ojos entrecerrados,
como si habitara un sueño grato. Gruesos labios, pelo tieso y oscuro.
Me examinó desafiante. Sostuve su
mirada. Los labios de la tzanza se estremecieron. Pensé que iba a dirigirme la
palabra para maldecirme o predecir el futuro. Algo dijo, pero me resultó
ininteligible. Se fue con gran priesa y desapareció entre los miles, millones
de ciudadanos que recorren la ciudad en todas direcciones. El refugio perfecto.
08 noviembre, 2013
La maniquí
El día está precioso. Tras
calzarte un vestido breve, te bajo al jardín. De pie te coloco junto a la
fuente de agua en perpetua circulación. Tu mirada de niña luce un poco triste.
Hago que mires hacia un punto indefinido del horizonte. Las horas transcurren
en armonía.
01 noviembre, 2013
Halloween
Se desnuda y coloca una lechuza
sobre su cabeza. Tan hermosa es, que aún así, y cubierta de escamas, resulta
electrizante. No me disuaden ni los arácnidos que caminan sobre su piel fría,
ni las uñas filosas como cuchillos, ni la mirada cargada de fuego que ahora me
dirige. Camino hacia ella, a sabiendas del final.
26 octubre, 2013
Transiciónsauria
Cuando el presidente encargado de hacer la transición despertó, el tiranosaurio
todavía estaba allí.
18 octubre, 2013
Aquí llueve
Dentro de mi pieza llueve copiosamente. En
cambio, afuera brillan el sol y un cielo azul. Acá hasta rayos caen, granizo,
nieve, gruesos goterones. Un auténtico vendaval.
Tal vez aquí reine el clima de otra ciudad.
Quisiera saber cuál para informarme acerca de los pronósticos.
12 octubre, 2013
Encuentro poético
El poeta estaba en su refugio subterráneo, solo,
bebiendo un vino también solitario. El sitio apenas justificaba llamarlo
taberna y apestaba a humedad, tabaco y alcohol derramado. Me senté junto a él,
sin dirigirle la palabra, y me lo agradeció con un suave asentimiento. Largo
rato bebimos a ritmos dispares, sin separar los labios para otra tarea que
consumir licor en tragos rápidos y urgentes. Así pasó mucho tiempo, pero no sé
cuánto. No vino nadie. Finalmente él decidió irse, pero antes ejecutó una
reverencia. Me quedé esperándolo, todavía no vuelve.
05 octubre, 2013
El muro de los lamentos
La jirafa acudió al muro de los lamentos y se
unió al hombre que estaba allí. Descendió un alienígena de su nave espacial y
se allegó a los dolientes. Resucitaron Cristo, el Tiranosaurio Rex, Moby Dick y
Artajerjes y fueron a desplegar sus quejas con ahínco. Llamaron al Eslabón
Perdido y a unos seres del futuro: acudieron. En breve plazo, ante la muralla
se constituyó una multitud quejosa, suplicante, como nunca se vio antes, y como
jamás habrá de verse. No sirvió para nada. Se fueron agotando. Uno a uno, los
emisores de lamentos se fueron retirando. Solo el hombre se quedó ahí.
Persistió. No se me ocurre el significado de esta historia.
28 septiembre, 2013
La era de lo desechable
Desechó a Bárbara por mala de la cabeza, eso dijo, que tenía
una teja corrida y se dedicaba por entero a vigilarlo. Lo que no contó fue que
ya tenía otra novia: Rebeca. A Rebeca a poco andar se le declaró una sicosis
severa: en cualquier mujer veía una eventual competidora. Eso acabó por pudrirlo y
la abandonó de un día para otro. Lo que no contó es que ya tenía una nueva
pareja: Antonia. Ella era una actriz famosa, muy bella. Tras unos meses de vida
feliz en común, se entregó a la bebida sin restricciones. Alcoholizada
totalmente, consumía varios litros de alcohol en una jornada y en el paroxismo
de la borrachera siempre lo increpaba por insensible. Como usted ya podrá
suponer, Antonia fue despachada sin mayor trámite. Y él ya se había agenciado a Eleonora, una
profesora muy bella. Vea usted como termina esta historia.
21 septiembre, 2013
Insectalismo 1
Yonny
abrazó con pasión la causa del insectalismo. Según su ideario, ni siquiera los
entomólogos podían sentirse autorizados para –en nombre de la ciencia- disecar
especímenes. Aseguraba a sus camaradas que toda especie de insecto estaba
amenazada por el espectro de la extinción; con ella vendría el holocausto del
planeta y de la humanidad toda.
Arrastrado
por su idealismo extremo, dinamitó la sede donde se llevaba a cabo el Congreso
Internacional de Entomología. En la horrenda explosión murieron centenares de
científicos, periodistas, autoridades y empleados.
Una vez
apresado, Yonny declaró que la salvación de la Tierra bien valía la vida de
unos pocos. Que en el futuro se entendería la razón de su sacrificio y que
millones seguirían la senda señalada.
Fue
ejecutado sin apelación a pocos días del desastre. No fue el final del asunto,
por cierto. Así se dan las cosas, con arreglo a las incontrarrestables normas
que rigen nuestros actos.
13 septiembre, 2013
Mascota caprichosa
El
perro se sentó en el sillón y encendió un habano perfumado, mientras el humano
acarreaba las pantuflas para depositarlas con humildad a sus patas. El humano
lamió la pata delantera que le extendió, condescendiente, el can. Miró las
noticias consumiendo el cigarro a grandes bocanadas. Cuando le dio apetito, se
encaminó a la mesa para ocupar la cabecera. El humano ya tenía dispuesto un
banquete para emperadores. El perro fue zampándose los manjares uno tras otro, con eficacia
sorprendente. Cuando hubo terminado, emitió un eructo con trazas de ladrido;
luego partió a ocupar la cama que había sido del humano. Se durmió pronto.
Soñó, complacido, que su sirviente lavaba y ordenaba la loza, y que además
velaba su descanso.
07 septiembre, 2013
Antiutopía 1
El ácaro
mutante entró por su oído mientras D dormía, perforó el tímpano para abrirse
paso al cerebro. D aulló de dolor y saltó de la cama, desesperado. La molestia
pasó pero dejó su huella. D se acostó, inquieto. El ácaro inició su avance; con
sus quijadas filosas cortaba e iba devorando la materia gris. D había caído a
un pozo de sueños negros y profundos, sin escapatoria. Sus recuerdos se iban
borrando a medida que el ácaro realizaba su labor devastadora. Cuando al día
siguiente D abrió los ojos, el trabajo estaba hecho y el objetivo cumplido. Se
iniciaba una nueva era.
31 agosto, 2013
Cuarenta años de egreso del Instituto Nacional, en su bicentenario
Queridos compañeros
del 4º. D, promoción 1973 del Instituto Nacional:
Cuarenta
años no es nada, eso es lo que venimos a testimoniar aquí, al reunirnos una vez
más, como ya es costumbre, tal como hicimos tanto tiempo atrás, a las ocho en
punto de la mañana, para ingresar por la puerta de San Diego tratando de
disimular el largo infractor del cabello con toda clase de artimañas, en las
que Sescovich descollaba muy por lejos. Algunos llegaban mucho más temprano,
una hora antes de la campanada fatal, como Flores, a quien jamás logré superar
en lo madrugador, aun cuando me lo propuse. Otros llegaban a la interrogación
matutina de francés con don Osvaldo Arenas, que parecía dormir en el Instituto,
como si jamás lo abandonara. Pienso que así era: que jamás abandonó ese
edificio maravilloso que nos acogió con cariño y sobriedad, con exigencia y con
luz, para configurar algunos de los mejores momentos de nuestras vidas. Jamás
se deja de ser institutano, y esa es una bendición. Yo imagino que don Osvaldo
Arenas y don Ignacio Guzmán caminan por las noches en los corredores que nos
acogieron, murmurando lecciones de sabiduría eterna.
En una entidad con tanta historia y
tanto prestigio como el Instituto Nacional, uno solo puede aprender. Aprender
de los profesores, del ambiente que se respira, de tus compañeros, de los demás
estudiantes. Saber que uno se encuentra entre los mejores es muy estimulante,
porque te conduce a no conformarte con lo que te entregan en clases, a ir mucho
más allá de los planes y programas de
enseñanza. Compartir tus impresiones sobre un libro o una película con gente
ansiosa por saber más es una fuente maravillosa e inagotable. Yo aprendí mucho
de ustedes, no solamente de nuestros profesores. Y se los agradezco
infinitamente. Es más, sigo haciéndolo.
Pero
hablemos de nuestros maestros, sobre algunos de ellos. Inolvidables, destinados
a transformarse en leyenda. Primero entre los primeros, don Osvaldo Arenas, el
querido “Chancho Arenas”, denominado así por su condición gruesa y redonda, sus
pequeños y vivos ojos de marrano al fondo de los anteojos, los mofletes
abundantes. Nos prodigaba coscachos –ora imaginarios, leves como caricias, ora dolorosos
y bien reales- mientras nos motejaba de “jetoncitos” con evidente picardía.
Mucho más allá de su condición de profesor de francés, nos enseñó lecciones de
vida, tolerancia, esfuerzo, persistencia, humanidad. El francés seguramente lo
habremos ido perdiendo en este mundo dominado por la lengua sajona, idioma de
los negocios y los grandes imperios; pero esas otras lecciones se han asentado definitivamente
en nuestras almas: trabajo, estudio, pensamiento, solidaridad, libertad. Me encantaba
verlo con su traje café aquellas mañanas cuando nos citaba de alba para
tomarnos la lección oral de francés. No dejaba de asombrarme la entrega de un
hombre que cargaba ya un saco de años, ese compromiso que conducía a estar allí
a esa hora, haciendo algo que nadie le exigía, menos aún, nadie le pagaba, ni
le reconocía en aquel momento. Después, ahora, podemos darnos cuenta de lo que
hizo con nosotros. Es una lección moral tremenda e inolvidable: hacer por amor
algo sin esperar otra recompensa distinta al hecho mismo de prodigarse al otro.
Si
pudiéramos clonar a mil hombres como Osvaldo Arenas, el mundo sería otro, muy
diferente. Distinto y maravilloso. O clonar a un maestro tan imponente como don
Ignacio Guzmán, el temible “Perro Guzmán”. Hay muchas formas de grabar una
impronta indeleble en la semilla fértil que representa un joven estudiante.
Todavía recuerdo como si hubiera
sido ayer el primer día de clases con Ignacio Guzmán. Entró a nuestra sala –por
única vez- con esa forma de caminar tan suya, una especie de bamboleo elegante, majestuoso y proboscídeo, vestido
con riguroso traje gris y corbata, y coronado por esa faz de bull-dog de
ojillos vivaces y feroces. ¿Cómo adivinar que tras esa apariencia terrorífica
se ocultaba un ser de inmensa bondad? Eso era difícil de adivinar. Eso lo
supimos mucho después. Sus hijos lo adoraban, jamás los castigó ni les tocó un pelo; no obstante lo respetaban por esa especie de
aureola de poder que circulaba en torno suyo.
No había posibilidad de
distraerse un segundo en sus clases, realizadas en su propia sala; nosotros
teníamos que desplazarnos hacia allá, con los pies pesados, inquietos, trémulos,
como si nos dirigiéramos a una jornada de trabajos forzados. Si te distraías
perdías tiempo valioso para resolver los dilemas que nos planteaba, el
argumento que le permitía recorrer, fila por fila, el curso completo a la caza
de una respuesta imposible. Así desarrolló el ingenio de los sobrevivientes y
alimentó las peores pesadillas de Zipper, que prefería desaparecer de sus
clases para evitar el extremo sufrimiento sicológico que le representaban. No
era el único que sufría nuestro compañero. Todos lo hacíamos. También otros
institutanos.
Oscar Castro, gran actor y
director del mítico grupo de teatro Aleph, cuyo excelente trabajo dramático se
desarrolló en el exilio, cuenta en una entrevista como lo afectó la impronta
del Perro Guzmán. Tanto fue el impacto de una de sus preguntas “Cuántas ruedas
tiene un trineo”, que tituló así una de las primeras obras de la compañía.
Si no me tergiverso mis
recuerdos, fue a Fuchs que le preguntó de zopetón: “Dime tú, por quéee los
trineos no se tiran con elefantes, en vez de perros”. No es fácil contestar a
esa pregunta, pero más difícil es acallar a nuestro simpático y entusiasta
amigo. Esto lograba el Perro con sus preguntas inolvidables. Después supimos
que aplicaba el método socrático; nada era casual. Se trataba de una argucia,
un elemento destinado a fraguarnos en la búsqueda de la verdad.
Tras el silencio de Fuchs, el
Perro dijo, “el de máaas adelaaante” y así habrá recorrido el curso completo
llenando de unos imaginarios el libro de clases. SI hubiera puesto de verdad
esos unos, jamás habría pasado de curso nadie. Unos pases mágicos bastaban para
arreglar las notas, sin generosidad por cierto, y pasábamos jabonados al
siguiente semestre.
No quiero ni puedo, por razones de tiempo,
hacer una revisión concienzuda del perfil de todos nuestros maestros, pero deseo
convocar a la antesala del recuerdo a Aníbal González, la “mosca”, que con sus
enormes anteojos de grueso marco nos paseó por los misterios más profundos del
álgebra. Cuando descubrió, estupefacto, nuestra supina ignorancia acerca del
dominio de la geometría euclidiana –inevitable materia de la Prueba de Aptitud
Académica- comenzó a hacernos clases especiales, fuera de programa y de
horario. Allí se daba el lujo de oponernos el desafío para demostrar sesudos
teoremas, algo que nos parecía, al comienzo, misión imposible. De a poco,
fuimos adentrándonos en su lógica. Gallardo demostró, en su estilo volado, una
enorme capacidad de abstracción y creatividad. Ruz desplegó notables y envidiables
habilidades para resolver esa clase de dilemas, frente a los cuales la solución
de un problema de la PAA se convertía en un juego de niños.
Justamente, el once de
septiembre, nos encontró en clases con Aníbal González. Quedamos estupefactos
ante el anuncio de lo que estaba aconteciendo en nuestro país. Intuí, ya estaba
en el ambiente, que iba a ser un trauma mayor que dejaría honda y terrible
huella en la historia de Chile. Así fue, por desgracia. Es un hecho que la
dictadura militar llevó a cabo crímenes inaceptables, tortura, desapariciones,
exilios, persecución, cesantía, censura. Estos actos no los considero
susceptibles de justificación, ni en Chile ni en ninguna parte, ni en nombre de
dioses, ni partidos, ni reyes, ni causas nobles o justas, y menos de la patria.
Espero que nunca más ocurra algo así en nuestro país.
Soy un hombre de izquierda desde
aquella lejana época, ustedes lo saben, así como también soy un institutano,
ingeniero, demócrata cabal, padre, pequeño empresario y sobre todo escritor de
novelas y cuentos, que es la más grande pasión de mi vida.
Lo que viene en seguida, ya lo
dije antes en un artículo escrito a propósito de la honda impresión que me
produjeron los jóvenes que corrían alrededor del palacio presidencial con el
lema EDUCACIÓN PÚBLICA GRATUITA Y DE CALIDAD, pero creo que merece repetirse.
“¿Por qué quise estudiar allí?, me pregunto hoy, cuando vengo recién
volviendo de una visita al Instituto –la friolera de cuarenta años después que
di mis primeros trancos en sus pasillos, en marzo de 1971- ahora en toma por
los estudiantes que exigen educación pública gratuita. Y lo que viene a mi
memoria me estremece. Yo quería estudiar allí para servir mejor a mi patria.
Ansiaba convertirme en un profesional o un científico que contribuyera a que mi
país fuera más grande, justo, culto, rico y solidario. Lo que más yo ansiaba a
los catorce años es que Chile fuera un lugar maravilloso… en el lejano año
2000. Y entendía que aquella quimera era una tarea que requería del empeño de
miles, de millones”.
“Miro a mi país y el único deseo que se ha cumplido es el de una nación
con más riquezas. En las demás categorías, por desgracia, hay que reconocerlo,
hemos descendido. La riqueza está en manos de unos pocos; la competencia
sustituyó a la solidaridad; la farándula desplaza a la cultura, en fin, sigue
habiendo mucho por hacer”.
Lo que creo en el fondo de mi
corazón y mi entendimiento, es que más allá de cualquier legítima y bendita diferencia
que tengamos, es que creemos que la formación que recibimos en el Instituto
Nacional nos hizo mejores personas. Eso lo merecen todos los jóvenes chilenos.
Eso es lo que hará nuestra patria más grande y más bella: la igualdad de
oportunidades desde la base fundamental, que es la educación.
“Labor omnia vincit”, queridos
compañeros. Ese lema murmuran esos maravillosos fantasmas que recorren los
pasillos de nuestro colegio republicano, nacido junto con la independencia, por
obra y gracia de ella, como uno de sus actos fundacionales: crear el primer
foco de luz de la nación. Se lo debemos a nuestros padres y a nuestros
maestros. En este singular aniversario, cuando nuestro querido colegio cumple
dos siglos de vida, me permito augurar tiempos mejores, grandes y enormes
esperanzas. Que la cultura, la humanidad, el pensamiento, la tolerancia, la
libertad –los bienes más importantes, aquellos que nos hacen realmente humanos-
prosperen en nuestra patria y se derramen sobre cada ciudadano, sin distingos
ni mezquindades, así como el sol que nos acaricia cada mañana que la vida nos
regala. Un gran abrazo para ustedes, lo digo con toda mi alma, desde el fondo
de este corazón viejo con tanta historia, aunque pleno de jóvenes esperanzas de
un mundo mejor. Cuarenta años no es nada, de eso estoy seguro.
Diego Muñoz Valenzuela, 24 de agosto de
2013
discurso pronunciado en nuestra celebración anual del 4o. D, promoción 1973
24 agosto, 2013
Ángeles por ahí
Vi al ángel
caminando por la calle. Lo seguí, porque me pareció una oportunidad única. Dobló
en una esquina muy oscura. Eché a correr tras él y desde entonces vivo en este
mundo donde no hay nadie como yo, solo seres alados y celestiales.
17 agosto, 2013
Equilibrio
Sobre la
espalda del mono de cola larga, un chivo parado en dos patas. En su cabeza, un
soberbio gallo cantando. Al frente suyo una mujer danza. Yo miro, hago el
registro. Soy invisible.
10 agosto, 2013
Intertextual demente
A) Santiago Nazar
B) Ulises u Odiseo
C) Augusto Monterroso
D) Gregorio Samsa
E) Todos nosotros
02 agosto, 2013
Enemigo en casa
Cuando entro a mi casa, lo primero que veo es el muñeco
despaturrado sobre el sillón del estar, con elegante traje y corbata,
traspasado de alfileres de puntas perladas y redondas. Aún así como está,
clavado y carente de vida, me observa con su mirada muerta. Entonces siento las
puntadas, aúllo de dolor, pero mi voz no alcanza a salir de su fosa negra y
profunda.
27 julio, 2013
Sorpresas en casa
Ve que la habitación de su alcoba
está prendida y eso lo intranquiliza, porque vive solo. Cabe la posibilidad de
que haya olvidado apagar la luz. Con cautela abre la doble chapa de la puerta y
pone atención. Solo escucha un ominoso silencio. Sin cerrar la entrada, camina
con lentitud hacia el dormitorio. La luz lo enceguece por un instante. Cuando
logra ver, descubre miles de ojos por todas partes: colgando del techo,
cubriendo la cama, instalados en el velador, las paredes, los cuadros. Blancos,
esféricos, clavándole sus pupilas con calculada fijeza, como si esperaran la
respuesta a una pregunta formulada hace mucho tiempo. Quizás la he olvidado,
murmura. Piensa en escapar, pero no puede moverse. Siente que la puerta se
cierra con llave. Los ojos parpadean intermitentemente, sin dejar de
observarlo. Ha leído esta historia, pero no recuerda el final.
21 julio, 2013
Crónicas singulares
Del huevo salió un cangrejo pequeño
que corrió hacia el mar como si siempre hubiera sabido que estaba allí. Se
sumergió y devoró una gran cantidad de plancton que lo hizo crecer tan
desmesuradamente que estalló. De su
vientre emergió un roedor que moviendo a todo dar sus patas logró llegar a la
orilla e internarse en la espesura. Lo atrapó un mago de feria y lo entrenó
para su espectáculo. Con el tiempo, el roedor no solo engordó, sino que
aprendió a hablar. Nadie creyó esto y se suponía que el mago era, además, ventrílocuo. De todas maneras, el mago enriqueció. El roedor
recibía un salario de alimento y nada más. Una noche, se introdujo por la boca
del mago y devoró su cerebro. Así tomó el control de su cuerpo, viviendo en su
interior y utilizándolo como marioneta. En un viaje al África, un cocodrilo devoró
al mago. Unos días después, puso un huevo, ahí termina esta historia. O comienza.
Qué sé yo. Usted está leyendo.
13 julio, 2013
Extravíos graves 2
06 julio, 2013
Extravíos graves 1
Perdí mi alma en los burdeles.
Hay quienes han perdido otras pertenencias allí; conozco a un poeta que perdió
su juventud allí. Uno cree que ciertas cosas le pertenecen, pero no es así, y
es doloroso comprobarlo. Ya le ofrecido dos buenos ejemplos, no requiero
argumentar más.
Una noche perdí mi alma. Ni
siquiera recuerdo en qué lenocinio la habré extraviado, porque recorrimos
varios. Se habrá quedado por allí, medrando, oculta en un ropero desvencijado y
maloliente, adicta al voyeurismo.
Quizás dónde andará ahora mi
frágil alma, como una helada voluta de humo, disfrutando la carcajada falsa de
las prostitutas, su temeraria forma de enfrentar al mundo, con la alegría
dibujada en el rostro a fuerza de trazo de maquillaje.
29 junio, 2013
Sorpresas te da la vida
Delgada, de piel alba y piernas infinitas.
Sus ojos profundos me cautivan al instante. Siento que puedo hundirme en esa
mirada y disolverme en la nada. Basta que sacuda sus largas pestañas para
enloquecerme. Caigo de rodillas, prosternado, y me aferro a sus piernas
demasiado huesudas. Su falda se entreabre para revelar la realidad. Entonces
oigo el acero cortando el aire y alcanzo a percibir la refulgencia de la
guadaña. Debí adivinarlo…
22 junio, 2013
Voyeur fracasado
En sus bellísimos senos, en lugar
de pezones, tiene un par de ojos cautivadores que me observan con fijeza. Esto
logra inhibirme. Apenas puedo verla con el rabillo del ojo unos instantes.
Resulta imposible sostener esa mirada.
15 junio, 2013
Ángel para un final
El maldito ángel tenía los ojos
pintados, usaba pestañas postizas y estaba plagado de piercings por todas
partes: orejas, mejillas, cejas, nariz, hasta del cuello le colgaban varios.
Tenía el pelo largo y teñido de rosado. Me sonreía con presunta beatitud. Abrió
sus alas blancas y me dejó ver su cuerpo lampiño, con su pequeño sexo de Cupido
entre las piernas.
-Vengo a buscarte –dijo con voz
de afeminado-. Te ves sorprendido. ¡A que esperabas a otro!
-Al demonio esperaba, cabrón
–respondí furioso-. No quiero partir a un cielo plagado de maricones.
-Bueno, no puedo obligarte. Ya te
arrepentirás, estoy seguro de que vas a arrepentirte –hizo un gesto de diva a
título de desprecio y se esfumó.
Me quedé solo, ahí, pensando en
lo que vendría.
08 junio, 2013
02 junio, 2013
Riesgos de la desmemoria
26 mayo, 2013
El Cyborg llegó a Italia
En Mayo de 2013,
Diego Muñoz Valenzuela viajó invitado por la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de relaciones Exteriores a la Feria del Libro de Turín para
presentar Fiori per un cyborg, la
traducción de su novela Flores para un
cyborg. El libro fue publicado por la editorial Atmosphere Libri con una traducción del profesor Danilo Manera de
la Universidad de Milán. Chile fue el invitado de honor del Salón del Libro de
Torino y en su marco Fiori per un cyborg
fue presentada el 18 de mayo.
Flores para un cyborg fue publicada en
1997 por Mondadori, después que en 1996 ganara el Premio a la mejor novela
inédita (Premio Mejores Obras Literarias) que concede anualmente el Consejo
Nacional del Libro, reconocido como el más importante en Chile. La novela marca
un momento especial: el retorno de la ciencia ficción a la escena literaria
nacional después de un largo silencio de casi tres décadas.
En Flores
para un Cyborg se combinan elementos de la ciencia ficción, el género negro
y la novela social moderna. Una trama delirante conduce a un androide a
trasponer el límite que separa a máquinas y humanos, haciendo realidad el sueño
de la inteligencia artificial.
En la fotografía, de izquierda a derecha: Roberto Brodsky, Pablo Simonetti, Danilo Manera y Diego Muñoz Valenzuela en una mesa redonda sobre narrativa chilena actual efectuada el Salón del Libro.
Tom, el cyborg, es construido por Rubén, un
científico que aprovecha el exilio para hacer un doctorado en robótica. Rubén
diseña a Tom para contradecir las limitaciones de sus obtusos profesores y para
superar la soledad que siente lejos de su patria. Terminada la dictadura de
turno en su país, retorna con el cyborg, cuya existencia es mantenida en secreto
gracias a su aspecto y comportamiento humanos.
El regreso será una prueba de fuego no sólo para
esta dupla, sino para todos quienes los rodean. En la tierra de Rubén
sobreviven las heridas de una larga represión. Los antiguos torturadores son
prósperos hombres de negocios, el narcotráfico y la corrupción prosperan y los
políticos –carentes de convicciones- se preocupan sólo de su bienestar.
En la fotografía, justo al escritor Oscar Bustamante, en una mesa redonda en la Universidad de Milán.
En 2003 Flores para un cyborg fue reeditada en
Chile por RIL. En 2008 fue editada en España por EDA Libros. Vuelve a ser
reeditada en Chile en 2011 por Simplemente Editores, junto con la primera
edición de la novela que continúa la saga: Las
criaturas del cyborg. Ahora llega a Italia gracias a Atmosphere Libri.
19 mayo, 2013
Pesadilla con SS
El tipo tenía rostro duro y frío.
Vestía de negro, como un cuervo maligno.
-Arben eitel, mein stumpführer
-vociferó indicando en una dirección que yo no quería tomar.
Rehusé moviendo la cabeza hacia
los lados.
-Ander arben eiten, jude! –aulló
fuera de sí
Me sobrevino un fulminante ataque
de risa.
-Arbeit macht frei, jude!
–amenazó con golpearme y me puse en frente suyo, desafiante.
Extrajo de su bolsillo una legra
Luger con la clara intención de emplearla. Le apliqué una lleve de judo y un
golpe de karate para desarmarlo. Le metí el cañón de la pistola por el culo.
Quedó llorando, solo y desconsolado. Nunca me han gustado los cobardes.
07 mayo, 2013
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