21 noviembre, 2009

Desventuras de Odiseo


“¿Acaso crees que soy idiota y nunca supe acerca de tu idilio con Circe?”, espetó furiosa Penélope, azotándole el rostro con el sudario tejido por sus manos extrañadas. “Mátalos a todos, o perderás toda honra, pues cada noche terminé este sudario para revolcarme sobre él con alguno de mis pretendientes”.

1 comentario:

Rodrigo Yáñez dijo...

Con lo que cuesta relajarse ante la rabia...para pensar un poco, y luego abrir la boca.

 
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