26 octubre, 2016

Realidad alternativa

La elegante raposa camina con su aire de diva, taconeando fuerte, luciendo con orgullo su flamante estola de mujer. A su lado, ofreciéndole su poderoso brazo, camina el conejo con la pata de hombre colgada del cuello. 

12 septiembre, 2016

Recuperando el sueño: ACU

El reciente lanzamiento del documental de Osvaldo Rodríguez sobre la historia de la ACU me ha provocado una  muy honda impresión, me ha hecho revivir esa experiencia, y revalorar (y no es que no tenga una alta valoración, porque la tuve desde aquellos mismos años, y después sólo ha ido creciendo).

Magnífica realización, son las primeras palabras que acuden a mi pensamiento a la hora de hablar sobre ACU recuperando el sueño, de Osvaldo Rodríguez. Aunque el documental sobrepase las dos horas (que apenas se sienten, atrapados por la poética historia que narra en la voz de los protagonistas y los documentos históricos). Habría sido muy difícil contar esta historia colectiva sin acudir a un coro, a la polifonía de las voces, apreciaciones y recuerdos de quienes construyeron a la ACU, una organización que encarna el espíritu, la esencia, del quehacer colectivo.

La sigla ACU resulta críptica para cualquiera que no haya vivido en el espacio universitario o en el entorno artístico en el período que va de 1977 a 1982. Pero quienes vivieron con intensidad la cultura de esos años saben muy bien que el acrónimo significa Agrupación Cultural Universitaria.

La ACU, primero AFU, surgió del encuentro de los grupos musicales y artísticos que surgieron en la universidad intervenida por el régimen militar, cuyas primeras manifestaciones estuvieron destinadas a reunir dinero para aquellos alumnos que comenzaban a sufrir los rigores de la política de autofinanciamiento. Pronto el sonido de guitarras y charangos congregó a actores, pintores, dramaturgos, poetas, fotógrafos y cuentistas. A fines de 1977 se realizó, en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, el primer Festival del Cantar Universitario, donde es posible conocer el trabajo de grupos tan importantes como Santiago del Nuevo Extremo, Schwenke y Nilo, Abril, Aquelarre, Antara, y admirar las coreografías del Ballet Antumapu y del Conjunto Folclórico de Ingeniería.

Desde esa fecha se gestó un aglutinamiento y una actividad cultural y artística crecientes, sobre todo en la Universidad de Chile, pero también con fuerte desarrollo en la Universidad Austral, la Universidad de Concepción y la Universidad Católica. Se crearon Ramas de Música, Teatro, Literatura y Plástica, consagradas al desarrollo de actividades específicas: festivales, concursos, encuentros. Estructura cruzada con las Sedes: Medicina (Norte), Andrés Bello (Centro), Pedagógico, Ingeniería y Antumapu, encargadas de organizar y coordinar la actividad territorial de más de cincuenta talleres artísticos autónomos.

La ACU, debido al enorme caudal y riqueza de su quehacer cultural, acaparó el interés de estudiantes, académicos y funcionarios, así como también el de las autoridades designadas por la dictadura que veían con inquietud la aparición de un germen de organización de los alumnos.

Los Festivales de Música llegaron a congregar a miles de jóvenes en el viejo Teatro Caupolicán, en jornadas que sólo pueden recordarse con emoción. Los Festivales de Teatro lograron una figuración y un impacto muy altos también, y unidos a las Muestras Plásticas, los Recitales y Concursos Literarios, y la inolvidable Revista "La Ciruela" -absoluto best-seller de la época- conformaron un período brillante por su amplitud, solidaridad y creatividad.

Esta es la historia, muy difícil de sintetizar, que narra el excelente documental de Osvaldo Rodríguez, la misma que antes rescató y sistematizó en el libro ACU Rescatando el asombro el historiador Víctor Muñoz Tamayo (La Calabaza del Diablo, 2006); un trabajo de enorme valor. Allí podrán encontrarse detalles significativos de la historia sorprendente de este movimiento cultural. Por suerte contamos con estos trabajos de rescate de memoria, porque creo que hay muchos aspectos valiosos que rescatar, mucho más allá del marco historiográfico.

En la ACU hubo mucho más que un estallido de rebelión a través de la creatividad artística. Hubo allí, además, una utopía hecha realidad, por un tiempo breve y considerable a la vez. Todos podían participar si respetaban unas pocas reglas básicas: solidaridad, autonomía, franqueza, valor intelectual, originalidad, buen humor, disposición al trabajo, dignidad y ... valentía.

Inolvidables las interminables y multitudinarias reuniones que todos los sábados en la tarde se llevaban a cabo en el “Hoyo” de la Escuela de Ingeniería, realizadas a vista y paciencia de los funcionarios y soplones, y con la connivencia -si no el apoyo- del Decano Claudio Anguita (a quien le debemos aún un reconocimiento pleno a la dignidad y coraje con el que asumió su cargo en un momento tan difícil de la historia).

Si no hallábamos el consenso los cincuenta o sesenta delegados que asistían religiosamente al Hoyo los sábados, pues la ACU funcionaba en asamblea, la reunión continuaba en algún bar de las inmediaciones, hasta lograr pleno acuerdo. No obstante la ACU tenía una directiva, este comportamiento abierto, transparente, participativo a un nivel increíble, daba cuenta de la rigurosa democracia interior que gobernaba sus actos: fuente de su fuerza y energía notables. Era Fuenteovejuna de pie ante la dictadura: ¿cómo hacerle frente? ¿cómo detenerla? ¿cómo aplastar esa iniciativa creativa multiforme que aparecía por todas las facultades, en los más insospechados rincones y con los métodos más heterodoxos?

La ACU en consecuencia, adquirió vida plena, pensamiento y propósito propios, que escapaban a cualquier intento de control o manipulación, no sólo de las autoridades y los organismos represores, sino también de los partidos políticos que actuaban en la total clandestinidad. El nivel de autonomía de la ACU fue la clave de su éxito y enorme capacidad de trabajo. Sin duda es una experiencia de la cual puede aprenderse mucho en materia de organización social: participación, transparencia, democracia interna, total pluralismo dentro de la multiplicidad de corrientes que rechazaban el imperio de la dictadura militar. Poco podían sacar con perseguir, prohibir, amenazar o sancionar a los dirigentes: los talleres seguían funcionando, pese a todas las medidas que tomaran los represores.

Este sentimiento que conozco de primera mano por mi participación en la historia de la ACU, el documental me lo ha hecho vivir de manera notablemente condensada. Es un mérito tremendo. Lo que aprendí en esa época, me ha servido -me sirve- hoy en día. En la ACU aprendí a luchar junto a otros, notablemente distintos, en pos de un ideal democrático común; aprendí a escuchar, respetar, meditar, argumentar, convencer o dejarme convencer. A valorar al otro por encima de cualquier restricción externa o interna, menos aún prejuicios o mera ignorancia.

Cuando cada día miro, consternado, a mi país arrasado por los intereses económicos, la codicia, la ambición extrema, el egoísmo abierto o solapado, el consumismo, el arribismo y el desprecio por toda auténtica manifestación de pensamiento y creación, concluyo que en esa época terrible, dominada por un terrorismo de estado sin límites, supimos ser dignos creadores, luchadores verdaderos, honestos con nuestros sueños, libres en plenitud. Felices, habría que agregar. Como cuando hicimos esa ronda gigante en Isla Negra (maravillosa imagen que muestra este documental) celebrando a Neruda: estábamos felices. Lo recuerdo y el corazón quieres subírseme a la boca.

Y quisiera soñar que podamos hacerlo de nuevo. Gracias, Osvaldo Rodríguez.




Diego Muñoz Valenzuela

13 agosto, 2016

Visitas curiosas

Muy atribulado por las actitudes de gentes que consideraba amigas leales, me pregunto cuánto podré descender aún en la escala de la decadencia. Entonces se me aparece Einstein al frente, apoltronado en el sillón.
-¿Qué tal? -pregunta incisivo, o al menos eso me parece.
-Mal -respondo con laconismo.
-Haces mal en desanimarte tanto.
-No puedo controlarlo. ¿Puedo llamarte Albert?
-Alberto mejor. Beto, si quieres.
-Bien, Beto. ¿En qué puedo servirte? Entiendo que estás muerto hace rato. No sé qué haces aquí.
-Trato de ayudar, ese es mi propósito. Tal vez pueda, tal vez no. Pero cuéntame, confía en mí. Ya no tengo amigos. Tampoco estoy seguro de haberlos tenido alguna vez.
-De eso se trata… de amistades, lealtades, traiciones, intereses.
-La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. Es una cita de mí mismo.
-¿Qué quieres decir?
-Eso tienes que descubrirlo por ti mismo. Sin embargo, e solo una cita; es posible que no tenga ningún significado concreto. Pero aplicada…
-Eres un cabronazo -replico con algo de resentimiento-, me haces sentir idiota.
-Eso no le hace mal a nadie -se desordena aún más los blancos cabellos-. Estás de pésimo ánimo, creo que me iré.
-¿Nada más que decir? -ironizo.
-Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
-¿Otra auto referencia?
-Sí -repone y desaparece.

Me siento un poco mejor. No sé por qué.

05 julio, 2016

Extinción global

Hace meses que no veo ningún animal; ni gatos, ni perros, ni pájaros, nada. Ni hablar de caballos, vacas u ovejas. Cuando le pregunto sobre esto a la gente, me quedan mirando como a un loco. Como si jamás hubiesen existido los loros, los elefantes o las ballenas. Es  muy inquietante. Estoy por ir al psiquiatra. 

16 junio, 2016

Amores inexplicables

Ella era una giganta bella, desnuda, de pechos inconmensurables y maravillosos que eran de su porte; podía recostarse entre ellos y retozar como gato regalón, deslizar su lengua áspera sobre los enormes pezones oscuros, abandonarse al placer del sueño. Él era pequeñísimo si se lo comparaba con ella: raquítico, ínfimo, frágil, desnudo también y tembloroso. Vaya pareja, cuando ella se lo ponía como oso de peluche entre los senos soberbios para abandonarse a un dormir plácido, reconfortante, rebosante de paz e inundado de esperanzas. Difícil adivinar quién resultaba ganador en esta contienda cotidiana: acaso la magnitud ciclópea de la belleza o el minimalismo del galán, o la simpleza del amor que fluía entre ellos por encima de las abismales diferencias.

10 junio, 2016

Doble de tiempo

Salgo muy apurado de mi casa, quiero volver pronto. Veo que comienza el atardecer y más me apresuro. Corro hasta el mercado y compro con prisa, sin regatear precios ni exigir marcas. Pago y salgo a grandes zancadas con mis bolsos. Me sorprende que no sea de noche; al revés, está más claro que cuando salí. Troto hasta llegar frente a la casa. Por la ventana me veo preparándome para salir. Me siento en una banca, perplejo. Paso ante mí, corriendo, y  ni siquiera me fijo en mí mismo. Desaparezco en la esquina. No sé qué hacer.

04 junio, 2016

La engañosa perfección

En mi papel estás perfectamente impresa, con una fidelidad inigualable, como si fueras tú misma. Es imposible que superes a este original. En realidad no existe nadie como esta imagen: no puedes ser mejor. Qué resplandor, qué dechado de virtudes, qué senos, qué labios tan delineados, qué sonrisa más maravillosa y convincente. Un auténtico primor. No puedes existir. Por eso prendo fuego y el papel arde mientras te ves tan bella y esplendorosamente refulgente justo antes de trizarte, retorcerte, descascararte y desaparecer. 

28 mayo, 2016

Carnaval en nieblas

Semidesnuda, frenética, ella baila con dos esqueletos rojos con cabezas de diablo que debe mover como marionetas, aunque no vea los hilos. Pero es carnaval, hay euforia y el alcohol nos baila en la sangre, si es que no marihuana, haschich o heroína, qué sé yo. Por todas partes hay música y cantos, mariachis de gala, tequilas y tortillas. Pero sólo ella me interesa, sus enormes ojos extraviados, su mueca indescifrable, los gruesos labios húmedos de mezcal, los senos a medios descubrir, las blancas piernas entreabiertas.  Bailo con los alegres demonios escarlatas que ella ha de mover, aunque no sepa cómo, y se ríe de mí y me enseña la lengua entre sus dientes largos y filosos. Así voy perdiendo las ganas de escapar de ésta y los demonios me envuelven, me besan y me hunden en la niebla del carnaval. 

19 mayo, 2016

Bromas extravagantes

Disfrazó a la gallina de pavo real: una máscara con penacho (que dejaba ver parte de su cresta), una frondosa cola multicolor amarrada a la suya mocha mediante un cáñamo ordinario. Entrenó a la gallina para caminar con aires aristocráticos, como salpicando indulgencia hacia los toscos seres que la contemplasen admirados. Fue una bella impostura: loca, frívola, inútil, ajena a cualquier pragmatismo. Por eso te la narro. 

11 mayo, 2016

Consecuencias imprevisibles

La nube se reflejó en el charco y este adoptó su caprichosa forma. Dentro del agua vivía una especie de crustáceo ínfimo sobre el cual cayó un rayo gamma cuando la nube pasó de largo. El crustáceo mutó y prosperó en su pequeño hábitat. La gran crecida del río lo alcanzó y se produjo la propagación hacia el océano. Pasó el tiempo y la genética hizo su trabajo. Al cabo de los siglos surgió una civilización submarina muy pujante en las profundidades abisales. Ellos se encuentran estudiando la forma de viajar a la superficie. En eso están las cosas. 

26 abril, 2016

Final trémulo

Sumergió la pluma y escribió un breve poema para despedirse, una especie de haiku. Se sacó los zapatos de tacón, la única prenda con que su creador la dibujó, y fue sumergiéndose lentamente en el mar de negra tinta donde estaba destinada a desaparecer.

22 abril, 2016

Onírico 2

En su sueño, que corresponde a la auténtica realidad, experimenta terribles pesadillas que lo enloquecen de sufrimiento y de miedo. Al fin el cansancio lo impulsa a cerrar los ojos y regresa a su pacífico universo de fantasmas; allí su alma se tranquiliza y reposa, luego es presa del tedio y prepara su despertar, que es el dormir.

14 abril, 2016

Que se cuiden

Desde mis ojos mira la Muerte. Lo supe ayer, de forma definitiva. Venía sospechándolo hacía meses, pero de pronto apareció la prueba irrefutable. No puedo narrar lo que aconteció, ni a quién le ocurrió; menos aún revelar mi nombre, pero créeme, la Muerte mira desde mis ojos. Desde allí juzga, medita acerca de los contrapesos reales, al fin decidirá acaso mereces seguir viviendo o no. Sucede que aprendí a oír sus pensamientos y develar sus designios. Ahora la oigo y sé lo que acontecerá. Nunca demora más de cinco minutos. No falla. Sin embargo, voy aprendiendo a vivir con esta maldición. No es tan malo, eso voy sintiendo. Sobre todo cuando el condenado es alguien a quien detestas o te hizo alguna en el pasado. Salgo a caminar cada día, a ver con quien me encuentro. Acepto toda clase de invitaciones; cenas, conferencias, debates, concentraciones. Veo a mucha gente. Debieras evitarme, pero no sabes quién soy. Tal vez nos encontremos.

05 abril, 2016

El tenue límite entre la realidad y la ficción

   
Por esas casualidades inexplicables, desperté a medianoche justo en el momento en que el personaje –una muchacha bella, sencilla y osada- saltaba de una de las páginas del libro abierto sobre la mesa y golpeaba con denuedo la maciza puerta que se le ofrecía en la página opuesta. Contuve la respiración para no espantar aquel instante mágico. Tras una espera que me pareció larga, la pesada puerta chirrió sobre sus goznes oxidados y la muchacha ingresó a través de ella. No pude ver nada más, la entrada quedó cerrada y yo, extático, esperando. Aún estoy aquí, aterido, inquieto, temeroso de que la noche acabe y ella no regrese.

31 marzo, 2016

Retrato alterado

Todo es perfecto, menos la exactitud de los ojos azules y la nítida lágrima recorriendo el rostro como si fuera silicona. Todo es natural, salvo las negras hormigas que deambulan por las facciones albas y suaves. Todo es normal si olvidamos la mordaza de acero que sella sus labios con eficacia infalible. Todo es tranquilizador excepto por esa mirada alocada que se fija en ti y por los dientes que se asoman por entre los pálidos labios. Todo me gusta excluyendo las negrísimas pupilas que semejan una ventana a los infiernos. Todo plausible, aceptable, comprensible. Todo menos esa mejilla rasgada y arrancada como si fuera un papel donde estuviera escrita la palabra MIEDO. 

19 marzo, 2016

El prodigio de la escritura

Un líder nato llamado Jesús desafió al imperio romano y sus colaboradores judíos que sojuzgaban al pueblo, sometiéndolo a pobreza, hambre y esclavitud. Cuando llegó a convertirse en auténtica amenaza, el gobernador lo mandó a llamar para ofrecerle riquezas y honores. Fue nombrado cónsul del imperio y gozó de grandes favores y riquezas hasta su temprana muerte, producto del vicio y los excesos. Un escriba demente escribió una célebre ucronía donde Jesús era perseguido y crucificado para dar paso a un nuevo orden de cosas, más justo y libre. Como se sabe, ese tipo de ocurrencias solo vive en mentes desquiciadas.

11 marzo, 2016

Oda narrativa a Marylin

La encontré en un bar de aquellos donde solo llegamos borrachos perdidos, agotados vendedores ambulantes y hombres o mujeres exasperados. Se veía exhausta, cansada de vivir y sus grandes ojos tristes, cargados de rimmel, me hablaron de esperanzas perdidas y amores imposibles.

Me senté a su mesa y pedí dos mojitos, uno para ella y otro para mí. Ella parpadeó con sus ojos oblicuos; las pestañas largas y negras bajaron y subieron como alas de una mariposa infinitamente bella. Una onda de pelo platinado cayó sobre su ojo derecho y me regaló una sonrisa. Bebió un sorbo de mojito y dejó escapar un murmullo.

Vi el rouge marcado en el borde del vaso. El lunar de la mejilla: estaba donde debía. Sonreí. Estrellamos nuestros tragos y ella me enseñó sus dientes perfectos. Entonces nos disolvimos, como si hubiéramos caído dentro de los vasos, y quedamos atrapados en una fotografía inexistente. 

03 marzo, 2016

Tarjeta navideña

Como bestia se deja caer Jesús sobre el putísimo Viejo de Pascua, dándole de trompadas hasta que se rompe las manos con tanto leñazo y comienzan a sangrarle los nudillos con los signos de la pasión. El viejo de mierda grita y pide socorro, pero nadie viene, porque todos están comprando en los centros comerciales. Jesús le hace tragar la corona de espinas, que la mastique el hijoputa, eso le rechina mientras no para de propinarle un charchazo tras otro. Mercachifle de mierda, retorna a la concha de tu madre, fuera de mi templo, que nunca nazcas, pendejo execrable, a otro lado con tus promesas y tu becerro de oro. Por fin lo aporrea con la cruz, que se vaya a la misma mierda tu navidad de prestamista abusivo, tu mísera fiesta materialista para idiotas. Ahí lo dejé, dándole puñetazos por donde le cayeran al maldito veterano; para mí que se lo merece el cabrón. No lo defendí.

24 febrero, 2016

Hecho de libros

Estoy hecho de libros, no de células, menos aún de moléculas o átomos. Si se me observa mediante un microscopio podrán comprobarlo: huesos constituidos por ínfimos libros blancos de arquitectura y biología; músculos y tendones  fabricados con fibrosas páginas trenzadas provenientes de textos filosóficos; órganos internos confeccionados a partir de compendios filosóficos y de mecánica del movimiento; cerebro conformado por micro enciclopedias y textos especializados en electrónica, astronomía, política, economía y telecomunicaciones. La sangre es un concentrado de narrativa de ficción que alimenta todo el sistema. La carne, una mixtura de poesía y ensayo. El sistema digestivo se compone de tratados de química y bioquímica. Como podrá imaginarse, el sistema excretor resulta de una concatenación de elementales  librillos de autoayuda. ¿Y la piel?, preguntará usted; pues, páginas con fotografías, reproducciones de cuadros, iluminaciones y otros diseños. ¿Y usted, de qué está hecho? ¿Será muy diferente a mí?

19 febrero, 2016

El arte del cambio

Para el otoño, con la ayuda del helado viento, el pájaro se transformó en hoja. Por aburrimiento y cansancio la hoja devino en saudade; la devoró un poeta y así se convirtió en literatura, y después en libro. El libro llegó a las manos de un niño en una apartada región del sur, donde reinaban los glaciares y los bosques interminables. El niño leyó el libro, consumió el otoño bañado de hojas que volaron por sobre los árboles y los glaciares, trocadas en bellos pájaros bermellón y azul eléctrico. 

11 febrero, 2016

Delirium Tremens

Había bebido en exceso aquella noche, al igual que todas las precedentes. Cuando levanté la cabeza tras echar un sueñecito, el esqueleto todavía estaba allí, justo en frente de mí, echándose un tequila tras otro. Fumaba con la misma intensidad y el humo escapaba por el hueco de sus órbitas y por sobre la mandíbula.

Entonces concluí que había comenzado con el delirium tremens. Ya era hora. Tendría que habitar en un mundo lleno de espantajos como aquél. Mucho mejor que mi antiguo entorno. Había conseguido mi objetivo. Suspiré con alivio. El esqueleto me sirvió una ración de tequila, del que más me gusta. 

06 febrero, 2016

La tierra prometida

De pronto el celular de Moisés se largó con una pieza de rock sinfónico. El viejo contestó rabioso, en esencia porque siempre estaba de mal humor. Una voz grave lo conminó a subir al monte más cercano. Moisés estaba perezoso y quiso negarse, pero la voz se alzó con furia y tuvo que rendirse. Subió a duras penas, blasfemando. Llegó hasta una zarza cerca de la cima, y de nuevo sonó el teléfono. “arrójalo dentro de la zarza”, ordenó la voz y Moisés acató. La zarza se incendió sin arder, algo raro. El anciano entró en trance neurolingüístico y recibió una serie de instrucciones. Descendió reconvertido en líder. El teléfono quedó dentro de la zarza; al poco rato se auto desintegró,  tal como estaba previsto

30 enero, 2016

Flores para un cyborg: presentación de Cristián Montes Capó

FLORES PARA UN CYBORG fue publicada en 1997 por Ed. Mondadori, después que ganara en 1996 el Premio a la mejor novela inédita (Premio Mejores Obras Literarias) que concede anualmente el Consejo Nacional del Libro, reconocido como el más importante en Chile. FLORES PARA UN CYBORG rompió el largo silencio de la ciencia ficción en el país, que abarcó toda la dictadura y el primer periodo democrático, y colocó al género en una posición de igualdad con la mejor narrativa chilena.
En 2003 fue reeditada en Chile por Ediciones RIL, y en 2011 Simplemente Editores, junto con la edición de LAS CRIATURAS DEL CYBORG, segundo volumen de la trilogía que completa OJOS DE METAL (2014), de Simplemente Editores.
En 2008 fue editada en España por EDA Libros, en Italia como FIORI PER UN CYBORG en 2013 por y en Croacia bajo el título  CVIJECE ZA JEDNOG KIBORGA a fines de 2014.

El Doctor en Literatura  Cristián Montes CApó, profesor de la Universidad de Chile, presentó la edición croata de FLORES PARA UN CYBORG en Croacia en Octubre de 2015. Este es el texto de la presentación.

Flores para un cyborg de Diego Muñoz Valenzuela

Aunque Flores para un cyborg (2008) de Diego Muñoz Valenzuela ha sido definida como una novela de ciencia ficción, los diversos registros narrativos convocados en su representación de mundo la sitúan en lo que actualmente se define como novela híbrida. Dicha condición se expresa en Flores para un cyborg en una sintomatología posmoderna signada por la proliferación de usos de lenguaje, la mezcla de géneros discursivos, la multiplicidad y fragmentación generalizada y la transtextualidad, entre otros rasgos claramente posmodernos. En consecuencia, pueden visualizarse en el discurso de las ideas de la novela rasgos genéricos de la novela de ciencia ficción, la novela negra, la novela social y la novela de aventuras, entre otras modalidades discursivas activadas en el imaginario narrativo.

En cuanto a la inscripción de Flores para un cyborg en el género de la ciencia ficción es importante destacar dos aspectos significativos: por un lado es la novela que marca la recuperación del género una vez alcanzada la democracia. A partir de ahí se genera un corpus de novelas en la que la ciencia ficción permitirá a los autores potenciar el género en cuanto a su capacidad de espejar el presente a través de sus diversas construcciones imaginarias del futuro. Por otro lado se está ante una escritura que revela una sólida erudición sobre el tema ficcionalizado. El lector se ve así apelado por una enciclopedia   cultural que remite a competencias de por sí exigentes en cuanto al conocimiento científico sobre tecnología, ciencia y en lo referido al concepto de cyborg. En este sentido Flores para un cyborg se distancia ostensiblemente del resto de las novelas de ciencia ficción escritas previamente en Chile.  
Por otro lado y respecto a la vertiente social y política entrelazada con la de ciencia ficción, Flores para un cyborg tensiona algunos rasgos posmodernos, especialmente en lo relativo al tratamiento de la historia y la revalorización de la memoria colectiva. Se  inserta así en una tendencia de la narrativa chilena de postdictadura donde es fundamental la presencia de la historia, la necesidad de no permitir que el olvido de la catástrofe dictatorial triunfe en la conciencia del país, una problematización del presente posdictatorial, un intento de elaborar el duelo respecto a las muertes acaecidas en dictadura y una reflexión sobre las vastas consecuencias de la experiencia vivida.
Ambas dimensiones de la novela se entrelazan en la configuración de una trama regulada por la inestabilidad del presente narrativo y una enunciación situada en tiempos de la transición democrática chilena. A partir de ese punto de hablada el narrador realizará constantes remisiones a las etapas de su infancia y adolescencia, a los tiempos vividos en dictadura militar, a las situaciones de vida que redundaron en su exilio en Estados Unidos, a sus estudios de Doctorado en Ciencias y a su regreso al país.  En dichos racontos se accede a la experiencia de un narrador personaje que vivió la utopía de construir colectivamente  un país más justo y que el golpe militar y los años de dictadura pulverizaron de manera radical. Sin embargo, lo que motiva la acción de la novela es lo que sucede en tiempos de democracia, puesto que, según el narrador, todavía no se hecho justicia y ni se ha logrado encarcelar a los culpables. La novela se erige así en una escucha privilegiada del discurso social de la época en que fue escrita. Como lo han señalado diversos historiadores y sociólogos chilenos, el deseo de vitalizar la memoria en Chile, ha debido batallar con un proceso de democratización dudoso y con una ambigua forma de continuidad entre la dictadura y la postdictadura. Desde diversas perspectivas se ha señalado que el país de la actualidad fue generado al interior de una matriz dictatorial que finalmente devino en? constitucional en tiempos de democracia y que intentó por todos los medios olvidar dichos orígenes.  Esta forma de amnesia se identifica con la voluntad de consenso que caracteriza  la política neoliberal implementada por los gobiernos de la concertación. El resultado fue una operación de blanqueo que exigía olvidar los orígenes del Chile actual, es decir, el golpe militar, las muertes, las desapariciones, para mostrar al mundo que el Chile de la Concertación había conseguido superar el pasado.
Es esta atmósfera social y política la que Flores para un cyborg recrea a partir de una escritura que rechaza el silencio generalizado ante las atrocidades del pasado y la primacía del olvido por sobre el ejercicio de la memoria. Como afirma el narrador, Chile se convirtió en: “el país del silencio, donde nadie parecía querer hablar de la verdad, a excepción de los científicos locos”.
Según se advierte en Flores para un cyborg, la corrupción generalizada y la mentalidad neoliberal imperante se han vuelto cómplices del enriquecimiento e impunidad de la que gozan los antiguos represores y asesinos del régimen militar. La investigación realizada por el narrador y por el cyborg permitirá descubrir que las fuerzas del mal condensadas en el “Proyecto Génesis”, tal como es nominado en la novela,  no descansarán  hasta conquistar nuevamente el poder. De esta manera la novela evidencia el trauma generalizado del país y el temor de que pueda volver a suceder en el país lo que ocurrió en el pasado. Por tal razón, seres  como el narrador, el cyborg y un conjunto de diversos héroes anónimos portadores y representantes de una ética de la resistencia, deberán estar alertas para que ello no ocurra.
Es en este contexto sociocultural y político de amenaza de un eventual retorno del terror dictatorial y empresarial donde el cyborg creado en Estados Unidos cumplirá en Chile su función justiciera. Los diversos registros de la novela, tales como la ciencia ficción y la crítica social se potencian partir de un dispositivo estructural privilegiado como es el caso de la aventura. La trama delirante y la aparición de un tipo de héroe inédito en la narrativa chilena hacen  del relato de aventura su formante privilegiado para develar las claves del mundo descrito. Las múltiples  capas de sentido que configuran el espesor narrativo de Flores para un cyborg resaltan en el transcurrir de una acción  enriquecida por la presencia de un humor sumamente eficiente y efectivo. No se trata, sin embargo, de una comicidad que radique en  situaciones puntuales de la trama o del acontecer de los personajes, sino de un tipo de humor corrosivo que carnavaliza las verdades establecidas, los discursos convencionales y las maneras como el país se autorepresenta: una forma de humor que en el despliegue de la aventura va fortaleciendo su capacidad crítica y disolvente.
Dicho relato de aventura, sin embargo, permite igualmente la transición constante a momentos descriptivos donde la trama y la acción quedan en suspenso y al mismo tiempo enriquecen la polivalencia y el nivel simbólico del texto. Ello ocurre especialmente en torno a la figura del cyborg y lo que significa su creación. No se trata aquí únicamente de la descripción de los vínculos entre creador y su obra, sino también de una consistente reflexión existencial acerca de la autonomía espiritual del ser humano, del tema del sí mismo, del otro y del otro que es uno mismo. Es elocuente, al respecto, que el narrador perciba que su creación ya es parte del mismo y que sus almas están hermanadas. Por otro lado son explícitos sus temores acerca  del mal uso de la inteligencia artificial y de la posible creación de seres perversos que atenten contra la humanidad.
A manera de conclusión, cabe enfatizar que Flores para un cyborg es una cruda y potente reflexión sobre el Chile de la postdictadura, con todas sus fisuras, promesas incumplidas y sueños derrumbados. En medio de una cultura neoliberal donde la posibilidad de hacer memoria es cada vez más compleja y difícil, el discurso de la novela revela por un lado el rechazo a toda forma represiva de poder (“odio concentrado contra el abuso de poder, el crimen, la tortura”) y por otro el valor asignado a una conducta que enaltezca al ser humano y le otorgue dignidad a su vida (como es el caso de los hombres “que no ceden un ápice en sus convicciones ni en su ética”). En la escritura de Flores para un cyborg se evidencia que aún sigue persistiendo en el discurso social la necesidad de elaborar el duelo y de no permitir que el pasado se transforme en un compartimento vaciado.  Es este estado de ánimo –oscilante entre la frustración y la esperanza- el que gravita en el centro mismo de la representación de Flores para un cyborg. Y ha sido el género de la ciencia ficción, pero enriquecido, como se dijo anteriormente, por la denuncia social y el relato de aventura, lo que ha permitido cristalizar la compleja visión de mundo que la novela despliega.

Cristian Montes Capó

20 enero, 2016

La muerte y la doncella

La perfecta belleza ebúrnea de piel suave como terciopelo, el tono marfilino de la piel, las curvas enloquecedoras, el triángulo del pubis, los senos diseñados por un dios. Desnuda, dormida, entregada al beso de la calavera hambrienta, la belleza se prodiga. Desde un ángulo inferior contemplo el brazo exánime y la luz me revela el pezón destellando como una joya pulcra, un diamante del deseo. La parca desliza la osamenta de su mano sobre el muslo –delicia indescriptible- adivino que camino del sexo. Y los labios, pues el mondo cráneo los posee, buscan tu boca angelical con el deseo de la vida y de la muerte.

09 enero, 2016

Picnic bestial

El monstruo de Frankenstein organiza un paseo al campo; insiste en que Drácula facilite la carroza durante el día para subir a la montaña. El vampiro se rehúsa al paseo porque es de día, pero el hombre lobo ofrece cargarlo atrás en el ataúd y despertarlo al atardecer con una buena ración de carne sangrienta. Lo convence, punto bueno. La momia, en cambio, parte feliz; “milenios que  no salgo de picnic”, argumenta mientras se acicala los vendajes. La mujer pez advierte que no lavará los platos ni servirá como si fuera mucama; deja fuera cualquier intento de instrumentalización. De cocaví: un par de humanos y bolsas de plasma para acompañar. La vida es simple y bella cuando se asume con buena voluntad. 

31 diciembre, 2015

Realismo o renuncia: despidiendo el 2015

Mi personaje no sabe si le gusta el realismo; se lo pregunta hundiéndose los incisivos.
Tras unos segundos concluye que abomina de él. Detesta devenir en conformista.
Entonces le menciono la renuncia y estalla en llamas: que no va a renunciar a nada, menos a lo imposible, que los sueños son el motor de la humanidad, y que de preferencia me vaya a freír monos al averno de los  ingenuos.
Arteramente (bien lo sabe usted), lanzo mi estocada gramsciana; aquello del pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad. Lo dejo seco, touché, por un buen rato. Elucubrando.
¿Cuál voluntad, la de quién?, contraataca mi personaje (que nunca se da por vencido, vaya convenciéndose). Aquí hay una sola voluntad que se impone por sobre cualquiera, y usted lo sabe, no venga a joder con esa moneda de la democracia.
Pero hemos avanzado, contrarresto, eso no puede negarlo; no puede tapar el sol con un dedo.
¿Avanzado hacia dónde? Dígame usted donde vamos, querido amigo…

Voy por una botella de cola de mono y un par de vasos. Es lo mejor para cerrar este año. Ya está claro que nos vamos a fastidiar de este modo las últimas horas de 2015. No nos vamos a poner de acuerdo. Eso es lo único claro. Aunque sí hay una coincidencia: no pretendemos pensar igual. Solo pensar. Eso es lindo. Trae esperanzas. ¡Feliz 2016!

27 diciembre, 2015

Realidad y sueño

El caballo galopa con energía, salta y se difumina igual que su jinete. Fragmentos desaparecen, otros se diluyen, y algunos se mantienen sólidos, palpables. Se mezclan con el viento y vuelan felices como una carcajada.
En mi sueño no ocurre así: ni el caballo es tan hermoso, ni el jinete tan diestro, ni hay ráfagas de aire fresco, ni la velocidad es asombrosa. Todo es sólido, visible, constatable, moroso e imperfecto.

Tal vez mis sueños son demasiado vívidos  y la realidad se escapa por los bordes. Eso entiendo. 

19 diciembre, 2015

Otros mundos: Arboretum

            Todo el mundo es un árbol gigante, nada más existe que él y sus habitantes: animales e insectos. No existen otras plantas, excepto unas de flores rojas muy bellas que son parásitas; casi animales, podría decirse. Los pájaros son pequeños y de variedad y aspecto muy amplios; multicolores, de trinos melodiosos, inquietos; hacen de los amaneceres un auténtico concierto.
            La procedencia de la luz es un misterio: proviene de una zona desconocida y lejana, donde han de hallarse las fronteras o los límites de Arboretum. Nadie ha llegado a tales confines, aunque expedicionarios decididos los ha habido, y bastantes; jamás han regresado y se ha construido una leyenda negra sobre esta clase de aventura. Así se contiene el espíritu de los jóvenes animales impetuosos.

            Los animales son bellos e inteligentes, hay doce clases muy diferentes entre sí. Conviven en paz, con escasas diferencias. Cultivan la música imitando los pájaros, la pintura sobre corteza del gran árbol, la recolección de los abundantes frutos que se prodigan y la escritura de textos como este. He enviado varias copias con jóvenes aventureros. Confío en que alguna de ellas llegue a sus manos, gentil ser desconocido. 

05 diciembre, 2015

Albores de navidad

Desde la barricada, los rebeldes lanzan coloridos ramos de flores hacia la multitud que se los pelea, desquiciada. Dos gánsteres apuntan con sendas bananas a la Monalisa, que a cambio les dirige un lanzallamas amenazando que prenderá sus cigarrillos. Dos soldados se besan apasionadamente en una esquina mientras Caperucita pasea al Lobo firmemente sujeto de una espinosa cadena. Los policías mean en las esquinas y Cristo sigue crucificado en el frontis de la catedral, con grandes bolsas de regalos colgando de las manos exánimes.

14 noviembre, 2015

Gato con nido

El felino de nuestra historia pensó tanto en los pájaros a lo largo de su vida que los convirtió en su razón para vivir. Los acechaba con sus ojos magnéticos desde cualquier escondite: camuflado entre las ramas, desde los puntos altos, en las sombras. Rara vez los atrapaba, pues era algo lerdo; tampoco necesitaba alimentarse con ellos; era un gato de casa, bien cuidado y nutrido.
Con los años, llegó a amarlos; abandonó el propósito ancestral de la cacería. Les agradaba contemplar la majestuosidad de su vuelo, los ornamentos que algunos lucían como si fuesen joyas, sus trinos melodiosos y originales. Así, fueron llenando su mente. Por fin, en sus últimos tiempos, surgió un nido sobre su cabeza.

Por los bordes construidos con finas ramas apenas sobresalen sus puntudas orejas. Se escucha el piar de las jóvenes aves. Nuestro gato se aprecia feliz. Es un gran espectáculo. 

04 noviembre, 2015

Diego Muñoz Valenzuela, ha cultivado el microrrelato desde mediados de los 70 y es uno de los principales exponentes contemporáneos del género en Chile e Hispanoamérica. Demonios vagos es una antología de su trabajo en este género preparada por el profesor Cristián Montes.
La antología está compuesta tanto por microrrelatos publicados en los libros: Nada ha terminado (1984), Ángeles y verdugos (2002), De monstruos y bellezas (2007), Microcuentos (2007) Las nuevas hadas (2011), Breviario mínimo (2011) y Microsauri (2014).
En la presente antología es posible apreciar diversos registros estilísticos y expresivos. Uno de estos registros es el género fantástico. En concordancia con el estilo de Cortázar, el ingreso a lo fantástico se presenta como un quiebre con las coordenadas de la realidad descrita o como una ampliación de la misma.
En lo que concierne al discurso de ideas desplegado en los diversos microrrelatos, predomina, de manera explícita, pero también en sordina, la denuncia de lo sucedido en Chile en tiempos de la dictadura militar. El período dictatorial, el trauma social todavía imperante y la necesidad de un duelo colectivo, son unidades temáticas que el discurso de ideas reelabora desde variados ángulos de significación.

10 octubre, 2015

Mañana viajo a Croacia a presentar la versión croata de FLORES PARA UN CIBORG en Zagreb y Pula, editada por ALFA y traducida por Zeljka Lovrencic. Presentaré la novela en Zagreb y en Pula, donde asistiré a un encuentro de escritores sobre la libertad y no libertad en nuestra sociedad moderna.
Flores para un ciborg fue premiada en el concurso Mejores Obras Literarias por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1996, y publicada al año siguiente por Random House Mondadori, con gran presencia en medios y buen nivel de ventas. Fue reeditada en 2003 por RIL Editores y en 2011 por Simplemente Editores; es decir, posee tres ediciones en Chile. También fue publicada en España en 2008, en Italia en 2013 y ahora en Croacia.
La novela forma parte de la trilogía del cyborg –mixtura de ciencia ficción, género negro y novela social- está conformada por tres novelas: Flores para un Cyborg (1997), seguida por Las criaturas del ciborg (2011) y continuada por Ojos de metal (2014).

07 octubre, 2015

Fábula de aves humanizadas

 El recinto es cerrado y sombrío, apenas iluminado por una solitaria ampolleta colgante. La mujer pájaro se afirma con sus garritas al columpio de su jaula de oro gracias al prodigioso manejo de su larga cola emplumada y contempla con devoto amor al gran pájaro de rigurosa etiqueta que la vigila desde su silla. De la mano del pájaro hombre emerge la cuerda que acaba en la pulsera que aprisiona la pata de la mujer pájaro, una precaución innecesaria, pues ella lo adora con una fuerza solo comparable a la devoción de él. Así permanecen, vinculados ad aeternum, convencidos que los unen ataduras inútiles y febles, amantes eternos e indestructibles.

04 octubre, 2015

La sirena monstruo

para Javier Perucho


La sirena ha despertado convertida en cefalópodo bajo su  ombligo perfecto. Se mantiene reclinada cómodamente sobre una chaise longue, afirmada por sus brazos ebúrneos. Con uno de sus ocho tentáculos sostiene un espejo de plata donde refleja su belleza sin par. Otra de sus extremidades enjuga un pañuelo humedecido por la conciencia de su terrible aspecto. El tercero cepilla su cabello con peineta de oro. Los restantes miembros ondulan al ritmo de las olas marinas que estallan muy cerca, furiosas y admirables. Ay de los pretendientes que caigan en su celada.

02 octubre, 2015

Amores de otra época

La muchacha rubia con rizos dorados y traje carmín en la torre más alta del castillo frente a la ventana por donde entra el viento a raudales y llega el gran pez rojo a robarle un beso con sus grandes ojos fijos. Ella cierra los suyos para soñar la realidad y el pez escribe este relato.

26 septiembre, 2015

¡Vivo el ojo!

Es una sirena bellísima, pero maligna. Se echa semidesnuda en la playa para asolear su cola azulina y secar su cabellera ensortijada y rojiza. Los varones caen redondos, obnubilados por sus pechos perfectos y generosos. Ella simula que no percibe la presencia de los galanes, deja que se acerquen y entonces los atrapa para devorarlos. Lo he visto con estos ojos. Sus manos de doncella se transmutan en garras con uñas filosas como navajas. La delicada boquita de fémina se convierte en una mandíbula provista de colmillos letales. Despedaza a los incautos en un dos por tres; les desgarra el tórax y las piernas con especial fruición, sorbe los ojos como delicatesen, saborea las orejas como trufas. El sexo lo deja para postre: mastica con vigor, primero la verga, luego los testículos.  Los restos, en su mayoría cuero y huesos, los arroja a un pozo insondable. Por fin, regresa a su frágil y atractiva forma de doncella marina.

Es insaciable, cuídense de sus apetitos. Sé que están grandes, pero alguien tiene que advertirles.

20 septiembre, 2015

Dilema de la rata blanca

Dentro del roto bulbo de la ampolleta está atrapada una rata blanca de laboratorio con grandes ojos negros desesperados. A su alrededor una campana de cristal la encierra de manera hermética. La campana está dentro de un huevo con manchitas marrones como pecas. Y el huevo dentro de otro mayor, sobre el cual se cierne un martillo en un mundo distinto al nuestro. Imagine el próximo hecho que acaecerá en tal universo, en el entendido que las reglas que usted conoce son del todo inválidas.

17 septiembre, 2015

Resiliencia a los desastres

El terremoto comenzó causando primero desconcierto, luego temor, finalmente pánico. Lo que ignorábamos es que jamás terminaría. Hubo que acostumbrarse a coexistir con el terremoto: trabajar, comprar, ducharse, enamorar. Lo que más me costó fue lograr rasurarme: suelo cortarme con excesiva frecuencia. Lo demás fue simple: hacer la cola de los bancos, confeccionar cheques, negociar precios, responder al correo electrónico.

En suma, ya estamos allanados a esta tembladera infinita. 

13 septiembre, 2015

Ateísmo 29

Se me apareció de improviso, quizás con el ánimo de sorprenderme. Cabeza de pescado, cuerpo de mosca, voz atiplada, alas doradas. Un engendro. “Tú no puedes ser dios”, le espeté con furia. Después lo acribillé. Dios no existe.

11 septiembre, 2015

Once

Los bombarderos cruzan el cielo sobre el Palacio de la Moneda. Explosiones, llamas, humo, órdenes, ráfagas, botas contra el pavimento, temibles helicópteros. La tónica de aquellos días amargos y terribles convirtiéndose en impronta. Combatientes épicos disparando los últimos cartuchos para defender al Gobierno Popular. La represión científica, sistemática, destinada a descabezar la organización del pueblo. Los torturadores uniformados y sus métodos aprendidos en las escuelas internacionales. Las primeras reuniones clandestinas por donde trata de asomar la esperanza. La larga lucha para regresar la democracia, camino plagado de héroes. Las transacciones y los pactos para entregar los emblemas del poder. El acomodo, el olvido y la gradual renuncia a los principios. Así han pasado los años, Salvador: ya suman cuarenta y dos.




09 septiembre, 2015

Post it

El hombre se cubrió completamente con papelitos amarillos engomados sobre los cuales escribió múltiples deberes. Así lo encontraron, frente al escritorio donde reposaba su computador, todo cubierto con urgentes notas doradas. Lo pusieron en un ataúd que pronto estuvo empapelado con despedidas emotivas. En su tumba suelen dejarle flores de papel áureas, de las que emanan fragancias en forma de palabras.

06 septiembre, 2015

Ateísmo 28


Examinó el comportamiento de sus criaturas: no pudo comprenderlo. Había fracasado; en consecuencia decidió actuar. Eliminó su propia existencia y las dejó solas, abandonadas en el mundo.

04 septiembre, 2015

El hombre de las gafas enormes


            La primera vez que vi en persona a Salvador Allende fue en un mitin para las elecciones presidenciales de 1964, como candidato del FRAP (Frente de Acción Popular). Yo estaba feliz, instalado sobre los hombros de mi padre, observando a ese señor de lentes con marcos tan gruesos hablando desde una improvisada tribuna en los alrededores del Parque Forestal. Su discurso estaba lleno de pasión y aunque miraba de vez en cuando unas cuartillas invisibles para nosotros, parecía que las palabras brotaban de su corazón, y no desde una reflexión prefabricada. Yo era un niño, incapaz de vislumbrar el significado completo de su discurso, pero sí pude advertir la contagiosa emoción que emanaba ese hombre entrañable. Describía un mundo nuevo, esbozado en sus sueños, mientras flameaban estandartes azules desde donde sonreía un sol pleno de ilusión.
                Como yo era un niño, no sospechaba la importancia que el hombre de profusos anteojos iba a tener en mi vida, y en la de millones de chilenos en los años venideros. Menos todavía podía adivinar los sentimientos que ahora me embargan ante la sola mención de su nombre, emociones que van intensificándose con el transcurso del tiempo. ¡Cuántas veces evité pensar en su apellido, aunque lo hubiese gritado mil veces, transmutado en consigna poderosa, aunque lo hubiese pintado en los muros de la ciudad, trasminado de lágrimas y risas! Para evitar el dolor, para enterrar ciertos sufrimientos, para vadear un terreno cenagoso, donde aguardan ciertas reflexiones con sabores amargos. Una sensación difusa, extraña, inasible; un sabor a hiel que visita la garganta. De alguna forma comprendo hoy, ahora que escribo estas líneas, que he tratado de exorcizar su nombre, aunque parezca lo contrario. Y no ha sido por cobardía, ni por vergüenza, ni por neutralidad, ni oportunismo, ni conveniencia, sino porque intuyo que entraña una reflexión pendiente para mí, para todos nosotros. No estuvimos a la altura, no estamos ahora, mucho menos...
            No se confunda usted que me lee. No vaya a creer que le he arrancado el traste a la jeringa. O sea, conscientemente no. Y sin embargo, lo he hecho. Tampoco voy a avanzar demasiado en esta oportunidad, eso es lo peor. Es apenas el comienzo de una deliberación conmigo mismo. Y con ustedes. Intentaré explicarme nuevamente.
            Creo que no comprendimos, no entendimos sus sueños. Ninguno de nosotros. Todavía no lo hacemos. Quizás entendimos otra cosa, algo que se asemejaba al mundo que narraba en sus palabras, pero que no era. Lo aplaudíamos y las palmas celebraban otra idea distinta, una que estaba al otro lado, más allá de, inalcanzable. La formidable distancia que a veces se da entre la racionalidad y las emociones. Tan lejos, tan cerca, Salvador Allende.
            En la campaña presidencial de 1970 escribí decenas de veces su apellido en las calles de Santiago, vestido con un mameluco impregnado de pintura de todos los colores del arco iris. Escribía Allende, pero en verdad pensaba en solidaridad, en amor, en libertad, en esperanzas, en justicia; poco en mí, mucho en los demás. Yo trazaba enormes letras en el estilo del pop-ar,t y mis camaradas, delirantes chascones adolescentes, las iban rellenando con las brochas que sumergían en los tarros de pintura amarilla, verde, roja. Nuestra alma se quedaba allí, adherida a las paredes de Santiago. Pintábamos sueños, no consignas.
            Cuando vivimos el interminable invierno que se extendió por diecisiete eternos años, no vaya a pensar usted que no hice nada, que me quedé con las manos en los bolsillos, esperando un milagro. Que renegué del hombre de las gafas enormes. No, no viene de allí mi amargura, no se equivoque. Es otra cosa, es algo infinitamente más complejo que cualquier escritura, que cualquier pieza de música que pudiera ejecutarse. No voy a poder decírselo, ¿me entiende? En medio de esa noche terrible escribí su apellido y agregué a su lado la palabra VIVE. No estuve solo, había muchos otros al mismo lado. También escritores y artistas. No fui un héroe, para nada, estaba muerto de miedo, con frecuencia a punto de cagarme en los pantalones. A veces pintábamos durante el toque de queda. En la noche silenciosa, interrumpida apenas por el paso ocasional de las patrullas militares, nos parecía que el sonido de las brochas superaba el despliegue atronador de las orugas de un tanque. ALLENDE VIVE, escrito en letras temblorosas, espectrales, manchadas de miedo.
            El día que Salvador Allende ganó las elecciones, el 4 de septiembre de 1970, la increíble  noticia recorrió el país de punta a punta. El sueño hecho realidad, al cuarto intento, contra todas las probabilidades, las estadísticas y las encuestas; contra los poderes omnímodos, los internos y los foráneos. Derribado por una gripe brutal, estuve condenado a escuchar las noticias en la vieja radio a tubos que reposaba sobre el velador de mi padre. El corazón iba dándonos vuelcos con cada cómputo. Ocurría lo imposible. Aquello que demandaban los estudiantes en el París de Mayo de 1968, estaba convirtiéndose en palpable materialidad: seamos realistas, exijamos lo imposible. Lloré de alegría junto a esa bendita radio que me traía las noticias de mis compañeros felices, diseminados por el país, por el mundo. Con cierta sensación culposa, alentados por mi pujanza, mis padres salieron a celebrar, y aunque estuve solo esa noche, mientras los demás celebraban en las calles, jamás –en el resto de mi vida- he vuelto a sentirme tan acompañado.
            Después tantas cosas, tantas. Lo que algunos llaman el devenir de la historia (¡qué simple suena dicho así!). Vi muchas veces al Compañero Presidente, como lo llamábamos con auténtico cariño. En marchas, aniversarios, salones, en la televisión, con una sensación cada vez más rica en emociones.  A poco andar del gobierno de la Unidad Popular, la marcha de los acontecimientos comenzó a parecerme insoportablemente morosa. Todo esfuerzo me parecía insuficiente, precario, tímido. Aunque también percibía los peligros de la desunión y los esfuerzos siniestros de la derecha fascista y los oficiales del imperio.
El cielo fue adquiriendo tonos grisáceos y la atmósfera se cargó de electricidad hasta un extremo insoportable. Recuerdo el 10 de setiembre de 1973 como un día triste, gris, tenso, pesado; el ambiente anunciaba hechos terribles. Al día siguiente, muy temprano, partí caminando desde mi casa al colegio; una distancia de por lo menos cincuenta cuadras. No había microbuses, esa era la razón de la caminata; las continuas huelgas de transportistas procuraban paralizar la actividad productiva, las clases, todo. Por eso los estudiantes que apoyábamos al gobierno de la Unidad Popular nos levantábamos de madrugada para asistir a clases; lo sentíamos nuestro deber patriótico. Nuestro profesor de matemáticas hizo lo propio ese día; antes de la hora oficial estábamos iniciando su clase con la mitad de los alumnos. Antes de las nueve de la mañana ingresó intempestivamente a la sala uno de nuestros compañeros de curso anunciando, exaltado y feliz, el golpe militar en curso. Nos miramos espantados, atónitos, aunque el suceso era más que previsible a esas alturas. Los aviones de la Fuerza Aérea comenzaban a sobrevolar la Moneda a escasos doscientos metros del colegio (era el Instituto Nacional).
Bajamos al subterráneo para organizar la resistencia. Éramos un puñado de adolescentes dispuestos a defender al gobierno del Presidente Allende hasta la última gota de sangre. Allí esperamos una hora que llegaran unas armas que jamás arribaron. El ruido de los Hawker Hunter era atronador, terrorífico. Un profesor vino a decirnos que nos fuéramos para la casa. “Nunca van a llegar esas armas, muchachos, váyanse antes que los masacren”. Nos fuimos, con los ojos rojos, llenos de lágrimas y de rabia. El bombardeo estaba próximo a iniciarse y se escuchaban ráfagas de ametralladoras por doquiera y el espantoso trepidar de los helicópteros que llevo grabado en la médula de los huesos. Milagrosamente tomé una micro aparecida como por arte de magia, tal vez la última, en silencio. Nadie hablaba. Imperaba un silencio sordo y terrible que me apretaba el estómago con su peso infinito. Todo el camino de regreso experimenté una amargura tremenda. Una vez en casa, alcancé a escuchar su discurso, antes de que los aviones derribaran la antena de la Radio Magallanes, último bastión de la libertad de prensa.
            He escuchado a muchas personas referirse en términos condenatorios al suicidio de Allende: que habría podido organizarse un gobierno en el exilio, menos represión, dictadura más corta, en fin, críticas miopes e injustas. Su suicidio fue el último acto de lucidez histórica, de entrega, de sacrificio por los demás. No tuvo sentido para él vivir la derrota de su proyecto político, porque no estaba derrotado, sólo interrumpido. La vía democrática al socialismo es posible, nos quiso transmitir; ahora es imposible, pero otras personas lo lograrán en el futuro.
Éramos demasiado débiles, crueles, mezquinos, desunidos, flojos, ingenuos, siniestros, serviles, egoístas, estúpidos para que fuera posible aquel sueño. Podemos aplicar esta misma frase en presente: somos... Eso es lo que me dolió ese día, lo que me sigue doliendo, cuando recuerdo el rostro del hombre con las gafas grandes, el hombre que tantos años encarnó las esperanzas más altas del ser humano. Y que lo sigue haciendo, más allá de la muerte, con esa voz tan querida que me susurra sueños por dentro.



Diego Muñoz Valenzuela

02 septiembre, 2015

Execración del nazismo

La cabeza de Hitler bañada en mierda dentro de una bacinica. Los putos bigotillos untados en petróleo ardiendo. El führer gesticulando furibundo sumergido en un pozo séptico  donde nadie puede verlo ni oírlo. La pulcra faz del líder nazi cortada en diagonal por un preciso hachazo. Sus pequeños ojos crueles vidriosos, nebulosos por la muerte, anulados por la nada.

29 agosto, 2015

El sobreviviente

El único pájaro atraviesa el cielo de la ciudad vacía y silenciosa. Su vuelo es agitado, urgente, incierto, trémulo, empavorecido. Nadie lo ve, ni personas, ni animales, ni otras aves. La urbe está muerta y solo el ave vive. Y usted lee esta historia mientras el abandono y el miedo ascienden como serpientes heladas por su espalda.
 
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