22 abril, 2011

Errores ortográficos 1


En su primer viaje por el trópico, un mosquito lo picó y le transmitió el paludismo. La enfermedad se incubó y su manifestación ocurrió varias semanas después de su regreso. El médico que realizó el diagnóstico preliminar garabateó unas líneas ininteligibles en el reporte. La enfermera que trató de descifrar los jeroglíficos escribió “peludismo” en el computador.
En los días siguientes, el todo el cuerpo del paciente fue cubriéndose de toda clase de vellosidades profusas. En pocos días acabó convertido en un simio peludo. El médico efectuó una nueva anamnesis y advirtió el error. Fiel a sus métodos, registró el cambio de diagnóstico en un papel que entregó a la enfermera, que digitó “peladismo”.
Tras este desaguisado, el infectado se desprendió a las pilosidades y se ganó una fulminante alopecia. Asumió resignado su nueva condición. Una peluca y dos hábiles trazos de cejas resolvieron los inconvenientes. Jamás experimentó fiebres, escalofríos o náuseas. Jamás reniega del sistema de salud. Menos aún del atroz decaimiento de la ortografía o de la espantosa caligrafía que impera en la era de los computadores.

2 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

Lo que produce un error... Muy bueno, Diego.

nodiluido dijo...

como que va, pero se devuelve.. interesante.. saludos!

 
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