12 marzo, 2017

Nada a nadie

Mi nuevo auto es lujoso, elegante, de marca distinguida, reluciente y está flamante, sin un mínimo rayón; lo conseguí gracias un crédito de la automotora. Lo guardo orgulloso en el garaje de mi gran casa en el barrio alto, por la cual pago una gravosa cuota en concepto del crédito hipotecario que concedió el banco. Gracias al crédito que me ofreció una casa comercial, vengo regresando de un viaje por tres semanas en bellos resorts en Centroamérica. Mañana firmaré los pagarés del colegio de los niños. Por suerte tengo tres tarjetas de crédito para asegurar la subsistencia. En cuanto a amistad, amor, solidaridad, lealtad, nunca he creído en tales patrañas. No le debo nada a nadie. He salido solo adelante; eso me enseña la vida.

1 comentario:

Hola, me llamo Julio David dijo...

Todos estamos solos, y cada uno es ausencia en la vida del otro.

Buen texto. Esto me recuerda que se echan de menos los microrrelatos en este blog.

Saludos y saludes.

 
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