25 diciembre, 2011

Solipsismo


Su imagen escapa del espejo para perseguir la sombra que proyecta, y de ese modo ella queda sola en el mundo. Y no hay sol ni espejo que valgan.

2 comentarios:

Leo Dolengiewich dijo...

Muy buen texto, Diego!
El título es una delicia.
Me encantó.
Un abrazo!

muñoz valenzuela dijo...

Gracias Leo, un abrazo para ti también

 
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