06 febrero, 2012

El hombre con vista de rayos X


A Ray Milland

De un día para otro adquirí visión de rayos X: fue una desgracia tremenda. En vez de pies curvados sobre calzado aguja, comencé a ver tarsos y metatarsos, falanges, astralagos, cuboides. En lugar de disfrutar de piernas bellas y torneadas, me atosigaba de fémures, tibias y peronés realmente lamentables. Los pechos usualmente suntuosos y acogedores, fueron reemplazados por destacamentos de costillas semejando defensas militares. Las nalgas fueron sustituidas por blancas caderas sin ningún refinamiento estético. Los cuellos largos por vértebras en precario equilibrio, los rostros hermosos trocados en calaveras repletas de dientes. Huesos, colecciones de huesos caminando, riendo, conversando. Incluso insinuándose, horrible. Ahora, por primera vez, pienso en la muerte como solución: tras un tiempo me convertiré en esqueleto. Quizás entonces me agraden mis símiles. Es una posibilidad.

3 comentarios:

Aldo Astete Cuadra dijo...

Para el protagonista de Aphra de Nancy A. Collins tener esa visión sería todo un deleite, lo mismo que es para mí, leer tus breves cuentos. Un abrazo Diego.

Leo Dolengiewich dijo...

Muy buen texto, Diego!
Está muy bien trabajado.
Te aviso: escribiste "tibis" en lugar de "tibias".
Un abrazo!

muñoz valenzuela dijo...

Gracas Aldo y Leo, un fuerte abrazo para ustedes, uno que llega al Sur de Chile y otro que cruza la Cordillera

 
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