24 febrero, 2016

Hecho de libros

Estoy hecho de libros, no de células, menos aún de moléculas o átomos. Si se me observa mediante un microscopio podrán comprobarlo: huesos constituidos por ínfimos libros blancos de arquitectura y biología; músculos y tendones  fabricados con fibrosas páginas trenzadas provenientes de textos filosóficos; órganos internos confeccionados a partir de compendios filosóficos y de mecánica del movimiento; cerebro conformado por micro enciclopedias y textos especializados en electrónica, astronomía, política, economía y telecomunicaciones. La sangre es un concentrado de narrativa de ficción que alimenta todo el sistema. La carne, una mixtura de poesía y ensayo. El sistema digestivo se compone de tratados de química y bioquímica. Como podrá imaginarse, el sistema excretor resulta de una concatenación de elementales  librillos de autoayuda. ¿Y la piel?, preguntará usted; pues, páginas con fotografías, reproducciones de cuadros, iluminaciones y otros diseños. ¿Y usted, de qué está hecho? ¿Será muy diferente a mí?

19 febrero, 2016

El arte del cambio

Para el otoño, con la ayuda del helado viento, el pájaro se transformó en hoja. Por aburrimiento y cansancio la hoja devino en saudade; la devoró un poeta y así se convirtió en literatura, y después en libro. El libro llegó a las manos de un niño en una apartada región del sur, donde reinaban los glaciares y los bosques interminables. El niño leyó el libro, consumió el otoño bañado de hojas que volaron por sobre los árboles y los glaciares, trocadas en bellos pájaros bermellón y azul eléctrico. 

11 febrero, 2016

Delirium Tremens

Había bebido en exceso aquella noche, al igual que todas las precedentes. Cuando levanté la cabeza tras echar un sueñecito, el esqueleto todavía estaba allí, justo en frente de mí, echándose un tequila tras otro. Fumaba con la misma intensidad y el humo escapaba por el hueco de sus órbitas y por sobre la mandíbula.

Entonces concluí que había comenzado con el delirium tremens. Ya era hora. Tendría que habitar en un mundo lleno de espantajos como aquél. Mucho mejor que mi antiguo entorno. Había conseguido mi objetivo. Suspiré con alivio. El esqueleto me sirvió una ración de tequila, del que más me gusta. 

06 febrero, 2016

La tierra prometida

De pronto el celular de Moisés se largó con una pieza de rock sinfónico. El viejo contestó rabioso, en esencia porque siempre estaba de mal humor. Una voz grave lo conminó a subir al monte más cercano. Moisés estaba perezoso y quiso negarse, pero la voz se alzó con furia y tuvo que rendirse. Subió a duras penas, blasfemando. Llegó hasta una zarza cerca de la cima, y de nuevo sonó el teléfono. “arrójalo dentro de la zarza”, ordenó la voz y Moisés acató. La zarza se incendió sin arder, algo raro. El anciano entró en trance neurolingüístico y recibió una serie de instrucciones. Descendió reconvertido en líder. El teléfono quedó dentro de la zarza; al poco rato se auto desintegró,  tal como estaba previsto

30 enero, 2016

Flores para un cyborg: presentación de Cristián Montes Capó

FLORES PARA UN CYBORG fue publicada en 1997 por Ed. Mondadori, después que ganara en 1996 el Premio a la mejor novela inédita (Premio Mejores Obras Literarias) que concede anualmente el Consejo Nacional del Libro, reconocido como el más importante en Chile. FLORES PARA UN CYBORG rompió el largo silencio de la ciencia ficción en el país, que abarcó toda la dictadura y el primer periodo democrático, y colocó al género en una posición de igualdad con la mejor narrativa chilena.
En 2003 fue reeditada en Chile por Ediciones RIL, y en 2011 Simplemente Editores, junto con la edición de LAS CRIATURAS DEL CYBORG, segundo volumen de la trilogía que completa OJOS DE METAL (2014), de Simplemente Editores.
En 2008 fue editada en España por EDA Libros, en Italia como FIORI PER UN CYBORG en 2013 por y en Croacia bajo el título  CVIJECE ZA JEDNOG KIBORGA a fines de 2014.

El Doctor en Literatura  Cristián Montes CApó, profesor de la Universidad de Chile, presentó la edición croata de FLORES PARA UN CYBORG en Croacia en Octubre de 2015. Este es el texto de la presentación.

Flores para un cyborg de Diego Muñoz Valenzuela

Aunque Flores para un cyborg (2008) de Diego Muñoz Valenzuela ha sido definida como una novela de ciencia ficción, los diversos registros narrativos convocados en su representación de mundo la sitúan en lo que actualmente se define como novela híbrida. Dicha condición se expresa en Flores para un cyborg en una sintomatología posmoderna signada por la proliferación de usos de lenguaje, la mezcla de géneros discursivos, la multiplicidad y fragmentación generalizada y la transtextualidad, entre otros rasgos claramente posmodernos. En consecuencia, pueden visualizarse en el discurso de las ideas de la novela rasgos genéricos de la novela de ciencia ficción, la novela negra, la novela social y la novela de aventuras, entre otras modalidades discursivas activadas en el imaginario narrativo.

En cuanto a la inscripción de Flores para un cyborg en el género de la ciencia ficción es importante destacar dos aspectos significativos: por un lado es la novela que marca la recuperación del género una vez alcanzada la democracia. A partir de ahí se genera un corpus de novelas en la que la ciencia ficción permitirá a los autores potenciar el género en cuanto a su capacidad de espejar el presente a través de sus diversas construcciones imaginarias del futuro. Por otro lado se está ante una escritura que revela una sólida erudición sobre el tema ficcionalizado. El lector se ve así apelado por una enciclopedia   cultural que remite a competencias de por sí exigentes en cuanto al conocimiento científico sobre tecnología, ciencia y en lo referido al concepto de cyborg. En este sentido Flores para un cyborg se distancia ostensiblemente del resto de las novelas de ciencia ficción escritas previamente en Chile.  
Por otro lado y respecto a la vertiente social y política entrelazada con la de ciencia ficción, Flores para un cyborg tensiona algunos rasgos posmodernos, especialmente en lo relativo al tratamiento de la historia y la revalorización de la memoria colectiva. Se  inserta así en una tendencia de la narrativa chilena de postdictadura donde es fundamental la presencia de la historia, la necesidad de no permitir que el olvido de la catástrofe dictatorial triunfe en la conciencia del país, una problematización del presente posdictatorial, un intento de elaborar el duelo respecto a las muertes acaecidas en dictadura y una reflexión sobre las vastas consecuencias de la experiencia vivida.
Ambas dimensiones de la novela se entrelazan en la configuración de una trama regulada por la inestabilidad del presente narrativo y una enunciación situada en tiempos de la transición democrática chilena. A partir de ese punto de hablada el narrador realizará constantes remisiones a las etapas de su infancia y adolescencia, a los tiempos vividos en dictadura militar, a las situaciones de vida que redundaron en su exilio en Estados Unidos, a sus estudios de Doctorado en Ciencias y a su regreso al país.  En dichos racontos se accede a la experiencia de un narrador personaje que vivió la utopía de construir colectivamente  un país más justo y que el golpe militar y los años de dictadura pulverizaron de manera radical. Sin embargo, lo que motiva la acción de la novela es lo que sucede en tiempos de democracia, puesto que, según el narrador, todavía no se hecho justicia y ni se ha logrado encarcelar a los culpables. La novela se erige así en una escucha privilegiada del discurso social de la época en que fue escrita. Como lo han señalado diversos historiadores y sociólogos chilenos, el deseo de vitalizar la memoria en Chile, ha debido batallar con un proceso de democratización dudoso y con una ambigua forma de continuidad entre la dictadura y la postdictadura. Desde diversas perspectivas se ha señalado que el país de la actualidad fue generado al interior de una matriz dictatorial que finalmente devino en? constitucional en tiempos de democracia y que intentó por todos los medios olvidar dichos orígenes.  Esta forma de amnesia se identifica con la voluntad de consenso que caracteriza  la política neoliberal implementada por los gobiernos de la concertación. El resultado fue una operación de blanqueo que exigía olvidar los orígenes del Chile actual, es decir, el golpe militar, las muertes, las desapariciones, para mostrar al mundo que el Chile de la Concertación había conseguido superar el pasado.
Es esta atmósfera social y política la que Flores para un cyborg recrea a partir de una escritura que rechaza el silencio generalizado ante las atrocidades del pasado y la primacía del olvido por sobre el ejercicio de la memoria. Como afirma el narrador, Chile se convirtió en: “el país del silencio, donde nadie parecía querer hablar de la verdad, a excepción de los científicos locos”.
Según se advierte en Flores para un cyborg, la corrupción generalizada y la mentalidad neoliberal imperante se han vuelto cómplices del enriquecimiento e impunidad de la que gozan los antiguos represores y asesinos del régimen militar. La investigación realizada por el narrador y por el cyborg permitirá descubrir que las fuerzas del mal condensadas en el “Proyecto Génesis”, tal como es nominado en la novela,  no descansarán  hasta conquistar nuevamente el poder. De esta manera la novela evidencia el trauma generalizado del país y el temor de que pueda volver a suceder en el país lo que ocurrió en el pasado. Por tal razón, seres  como el narrador, el cyborg y un conjunto de diversos héroes anónimos portadores y representantes de una ética de la resistencia, deberán estar alertas para que ello no ocurra.
Es en este contexto sociocultural y político de amenaza de un eventual retorno del terror dictatorial y empresarial donde el cyborg creado en Estados Unidos cumplirá en Chile su función justiciera. Los diversos registros de la novela, tales como la ciencia ficción y la crítica social se potencian partir de un dispositivo estructural privilegiado como es el caso de la aventura. La trama delirante y la aparición de un tipo de héroe inédito en la narrativa chilena hacen  del relato de aventura su formante privilegiado para develar las claves del mundo descrito. Las múltiples  capas de sentido que configuran el espesor narrativo de Flores para un cyborg resaltan en el transcurrir de una acción  enriquecida por la presencia de un humor sumamente eficiente y efectivo. No se trata, sin embargo, de una comicidad que radique en  situaciones puntuales de la trama o del acontecer de los personajes, sino de un tipo de humor corrosivo que carnavaliza las verdades establecidas, los discursos convencionales y las maneras como el país se autorepresenta: una forma de humor que en el despliegue de la aventura va fortaleciendo su capacidad crítica y disolvente.
Dicho relato de aventura, sin embargo, permite igualmente la transición constante a momentos descriptivos donde la trama y la acción quedan en suspenso y al mismo tiempo enriquecen la polivalencia y el nivel simbólico del texto. Ello ocurre especialmente en torno a la figura del cyborg y lo que significa su creación. No se trata aquí únicamente de la descripción de los vínculos entre creador y su obra, sino también de una consistente reflexión existencial acerca de la autonomía espiritual del ser humano, del tema del sí mismo, del otro y del otro que es uno mismo. Es elocuente, al respecto, que el narrador perciba que su creación ya es parte del mismo y que sus almas están hermanadas. Por otro lado son explícitos sus temores acerca  del mal uso de la inteligencia artificial y de la posible creación de seres perversos que atenten contra la humanidad.
A manera de conclusión, cabe enfatizar que Flores para un cyborg es una cruda y potente reflexión sobre el Chile de la postdictadura, con todas sus fisuras, promesas incumplidas y sueños derrumbados. En medio de una cultura neoliberal donde la posibilidad de hacer memoria es cada vez más compleja y difícil, el discurso de la novela revela por un lado el rechazo a toda forma represiva de poder (“odio concentrado contra el abuso de poder, el crimen, la tortura”) y por otro el valor asignado a una conducta que enaltezca al ser humano y le otorgue dignidad a su vida (como es el caso de los hombres “que no ceden un ápice en sus convicciones ni en su ética”). En la escritura de Flores para un cyborg se evidencia que aún sigue persistiendo en el discurso social la necesidad de elaborar el duelo y de no permitir que el pasado se transforme en un compartimento vaciado.  Es este estado de ánimo –oscilante entre la frustración y la esperanza- el que gravita en el centro mismo de la representación de Flores para un cyborg. Y ha sido el género de la ciencia ficción, pero enriquecido, como se dijo anteriormente, por la denuncia social y el relato de aventura, lo que ha permitido cristalizar la compleja visión de mundo que la novela despliega.

Cristian Montes Capó

20 enero, 2016

La muerte y la doncella

La perfecta belleza ebúrnea de piel suave como terciopelo, el tono marfilino de la piel, las curvas enloquecedoras, el triángulo del pubis, los senos diseñados por un dios. Desnuda, dormida, entregada al beso de la calavera hambrienta, la belleza se prodiga. Desde un ángulo inferior contemplo el brazo exánime y la luz me revela el pezón destellando como una joya pulcra, un diamante del deseo. La parca desliza la osamenta de su mano sobre el muslo –delicia indescriptible- adivino que camino del sexo. Y los labios, pues el mondo cráneo los posee, buscan tu boca angelical con el deseo de la vida y de la muerte.

09 enero, 2016

Picnic bestial

El monstruo de Frankenstein organiza un paseo al campo; insiste en que Drácula facilite la carroza durante el día para subir a la montaña. El vampiro se rehúsa al paseo porque es de día, pero el hombre lobo ofrece cargarlo atrás en el ataúd y despertarlo al atardecer con una buena ración de carne sangrienta. Lo convence, punto bueno. La momia, en cambio, parte feliz; “milenios que  no salgo de picnic”, argumenta mientras se acicala los vendajes. La mujer pez advierte que no lavará los platos ni servirá como si fuera mucama; deja fuera cualquier intento de instrumentalización. De cocaví: un par de humanos y bolsas de plasma para acompañar. La vida es simple y bella cuando se asume con buena voluntad. 

31 diciembre, 2015

Realismo o renuncia: despidiendo el 2015

Mi personaje no sabe si le gusta el realismo; se lo pregunta hundiéndose los incisivos.
Tras unos segundos concluye que abomina de él. Detesta devenir en conformista.
Entonces le menciono la renuncia y estalla en llamas: que no va a renunciar a nada, menos a lo imposible, que los sueños son el motor de la humanidad, y que de preferencia me vaya a freír monos al averno de los  ingenuos.
Arteramente (bien lo sabe usted), lanzo mi estocada gramsciana; aquello del pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad. Lo dejo seco, touché, por un buen rato. Elucubrando.
¿Cuál voluntad, la de quién?, contraataca mi personaje (que nunca se da por vencido, vaya convenciéndose). Aquí hay una sola voluntad que se impone por sobre cualquiera, y usted lo sabe, no venga a joder con esa moneda de la democracia.
Pero hemos avanzado, contrarresto, eso no puede negarlo; no puede tapar el sol con un dedo.
¿Avanzado hacia dónde? Dígame usted donde vamos, querido amigo…

Voy por una botella de cola de mono y un par de vasos. Es lo mejor para cerrar este año. Ya está claro que nos vamos a fastidiar de este modo las últimas horas de 2015. No nos vamos a poner de acuerdo. Eso es lo único claro. Aunque sí hay una coincidencia: no pretendemos pensar igual. Solo pensar. Eso es lindo. Trae esperanzas. ¡Feliz 2016!

27 diciembre, 2015

Realidad y sueño

El caballo galopa con energía, salta y se difumina igual que su jinete. Fragmentos desaparecen, otros se diluyen, y algunos se mantienen sólidos, palpables. Se mezclan con el viento y vuelan felices como una carcajada.
En mi sueño no ocurre así: ni el caballo es tan hermoso, ni el jinete tan diestro, ni hay ráfagas de aire fresco, ni la velocidad es asombrosa. Todo es sólido, visible, constatable, moroso e imperfecto.

Tal vez mis sueños son demasiado vívidos  y la realidad se escapa por los bordes. Eso entiendo. 

19 diciembre, 2015

Otros mundos: Arboretum

            Todo el mundo es un árbol gigante, nada más existe que él y sus habitantes: animales e insectos. No existen otras plantas, excepto unas de flores rojas muy bellas que son parásitas; casi animales, podría decirse. Los pájaros son pequeños y de variedad y aspecto muy amplios; multicolores, de trinos melodiosos, inquietos; hacen de los amaneceres un auténtico concierto.
            La procedencia de la luz es un misterio: proviene de una zona desconocida y lejana, donde han de hallarse las fronteras o los límites de Arboretum. Nadie ha llegado a tales confines, aunque expedicionarios decididos los ha habido, y bastantes; jamás han regresado y se ha construido una leyenda negra sobre esta clase de aventura. Así se contiene el espíritu de los jóvenes animales impetuosos.

            Los animales son bellos e inteligentes, hay doce clases muy diferentes entre sí. Conviven en paz, con escasas diferencias. Cultivan la música imitando los pájaros, la pintura sobre corteza del gran árbol, la recolección de los abundantes frutos que se prodigan y la escritura de textos como este. He enviado varias copias con jóvenes aventureros. Confío en que alguna de ellas llegue a sus manos, gentil ser desconocido. 

05 diciembre, 2015

Albores de navidad

Desde la barricada, los rebeldes lanzan coloridos ramos de flores hacia la multitud que se los pelea, desquiciada. Dos gánsteres apuntan con sendas bananas a la Monalisa, que a cambio les dirige un lanzallamas amenazando que prenderá sus cigarrillos. Dos soldados se besan apasionadamente en una esquina mientras Caperucita pasea al Lobo firmemente sujeto de una espinosa cadena. Los policías mean en las esquinas y Cristo sigue crucificado en el frontis de la catedral, con grandes bolsas de regalos colgando de las manos exánimes.

14 noviembre, 2015

Gato con nido

El felino de nuestra historia pensó tanto en los pájaros a lo largo de su vida que los convirtió en su razón para vivir. Los acechaba con sus ojos magnéticos desde cualquier escondite: camuflado entre las ramas, desde los puntos altos, en las sombras. Rara vez los atrapaba, pues era algo lerdo; tampoco necesitaba alimentarse con ellos; era un gato de casa, bien cuidado y nutrido.
Con los años, llegó a amarlos; abandonó el propósito ancestral de la cacería. Les agradaba contemplar la majestuosidad de su vuelo, los ornamentos que algunos lucían como si fuesen joyas, sus trinos melodiosos y originales. Así, fueron llenando su mente. Por fin, en sus últimos tiempos, surgió un nido sobre su cabeza.

Por los bordes construidos con finas ramas apenas sobresalen sus puntudas orejas. Se escucha el piar de las jóvenes aves. Nuestro gato se aprecia feliz. Es un gran espectáculo. 

04 noviembre, 2015

Diego Muñoz Valenzuela, ha cultivado el microrrelato desde mediados de los 70 y es uno de los principales exponentes contemporáneos del género en Chile e Hispanoamérica. Demonios vagos es una antología de su trabajo en este género preparada por el profesor Cristián Montes.
La antología está compuesta tanto por microrrelatos publicados en los libros: Nada ha terminado (1984), Ángeles y verdugos (2002), De monstruos y bellezas (2007), Microcuentos (2007) Las nuevas hadas (2011), Breviario mínimo (2011) y Microsauri (2014).
En la presente antología es posible apreciar diversos registros estilísticos y expresivos. Uno de estos registros es el género fantástico. En concordancia con el estilo de Cortázar, el ingreso a lo fantástico se presenta como un quiebre con las coordenadas de la realidad descrita o como una ampliación de la misma.
En lo que concierne al discurso de ideas desplegado en los diversos microrrelatos, predomina, de manera explícita, pero también en sordina, la denuncia de lo sucedido en Chile en tiempos de la dictadura militar. El período dictatorial, el trauma social todavía imperante y la necesidad de un duelo colectivo, son unidades temáticas que el discurso de ideas reelabora desde variados ángulos de significación.

10 octubre, 2015

Mañana viajo a Croacia a presentar la versión croata de FLORES PARA UN CIBORG en Zagreb y Pula, editada por ALFA y traducida por Zeljka Lovrencic. Presentaré la novela en Zagreb y en Pula, donde asistiré a un encuentro de escritores sobre la libertad y no libertad en nuestra sociedad moderna.
Flores para un ciborg fue premiada en el concurso Mejores Obras Literarias por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1996, y publicada al año siguiente por Random House Mondadori, con gran presencia en medios y buen nivel de ventas. Fue reeditada en 2003 por RIL Editores y en 2011 por Simplemente Editores; es decir, posee tres ediciones en Chile. También fue publicada en España en 2008, en Italia en 2013 y ahora en Croacia.
La novela forma parte de la trilogía del cyborg –mixtura de ciencia ficción, género negro y novela social- está conformada por tres novelas: Flores para un Cyborg (1997), seguida por Las criaturas del ciborg (2011) y continuada por Ojos de metal (2014).

07 octubre, 2015

Fábula de aves humanizadas

 El recinto es cerrado y sombrío, apenas iluminado por una solitaria ampolleta colgante. La mujer pájaro se afirma con sus garritas al columpio de su jaula de oro gracias al prodigioso manejo de su larga cola emplumada y contempla con devoto amor al gran pájaro de rigurosa etiqueta que la vigila desde su silla. De la mano del pájaro hombre emerge la cuerda que acaba en la pulsera que aprisiona la pata de la mujer pájaro, una precaución innecesaria, pues ella lo adora con una fuerza solo comparable a la devoción de él. Así permanecen, vinculados ad aeternum, convencidos que los unen ataduras inútiles y febles, amantes eternos e indestructibles.

04 octubre, 2015

La sirena monstruo

para Javier Perucho


La sirena ha despertado convertida en cefalópodo bajo su  ombligo perfecto. Se mantiene reclinada cómodamente sobre una chaise longue, afirmada por sus brazos ebúrneos. Con uno de sus ocho tentáculos sostiene un espejo de plata donde refleja su belleza sin par. Otra de sus extremidades enjuga un pañuelo humedecido por la conciencia de su terrible aspecto. El tercero cepilla su cabello con peineta de oro. Los restantes miembros ondulan al ritmo de las olas marinas que estallan muy cerca, furiosas y admirables. Ay de los pretendientes que caigan en su celada.

02 octubre, 2015

Amores de otra época

La muchacha rubia con rizos dorados y traje carmín en la torre más alta del castillo frente a la ventana por donde entra el viento a raudales y llega el gran pez rojo a robarle un beso con sus grandes ojos fijos. Ella cierra los suyos para soñar la realidad y el pez escribe este relato.

26 septiembre, 2015

¡Vivo el ojo!

Es una sirena bellísima, pero maligna. Se echa semidesnuda en la playa para asolear su cola azulina y secar su cabellera ensortijada y rojiza. Los varones caen redondos, obnubilados por sus pechos perfectos y generosos. Ella simula que no percibe la presencia de los galanes, deja que se acerquen y entonces los atrapa para devorarlos. Lo he visto con estos ojos. Sus manos de doncella se transmutan en garras con uñas filosas como navajas. La delicada boquita de fémina se convierte en una mandíbula provista de colmillos letales. Despedaza a los incautos en un dos por tres; les desgarra el tórax y las piernas con especial fruición, sorbe los ojos como delicatesen, saborea las orejas como trufas. El sexo lo deja para postre: mastica con vigor, primero la verga, luego los testículos.  Los restos, en su mayoría cuero y huesos, los arroja a un pozo insondable. Por fin, regresa a su frágil y atractiva forma de doncella marina.

Es insaciable, cuídense de sus apetitos. Sé que están grandes, pero alguien tiene que advertirles.

20 septiembre, 2015

Dilema de la rata blanca

Dentro del roto bulbo de la ampolleta está atrapada una rata blanca de laboratorio con grandes ojos negros desesperados. A su alrededor una campana de cristal la encierra de manera hermética. La campana está dentro de un huevo con manchitas marrones como pecas. Y el huevo dentro de otro mayor, sobre el cual se cierne un martillo en un mundo distinto al nuestro. Imagine el próximo hecho que acaecerá en tal universo, en el entendido que las reglas que usted conoce son del todo inválidas.

17 septiembre, 2015

Resiliencia a los desastres

El terremoto comenzó causando primero desconcierto, luego temor, finalmente pánico. Lo que ignorábamos es que jamás terminaría. Hubo que acostumbrarse a coexistir con el terremoto: trabajar, comprar, ducharse, enamorar. Lo que más me costó fue lograr rasurarme: suelo cortarme con excesiva frecuencia. Lo demás fue simple: hacer la cola de los bancos, confeccionar cheques, negociar precios, responder al correo electrónico.

En suma, ya estamos allanados a esta tembladera infinita. 

13 septiembre, 2015

Ateísmo 29

Se me apareció de improviso, quizás con el ánimo de sorprenderme. Cabeza de pescado, cuerpo de mosca, voz atiplada, alas doradas. Un engendro. “Tú no puedes ser dios”, le espeté con furia. Después lo acribillé. Dios no existe.

11 septiembre, 2015

Once

Los bombarderos cruzan el cielo sobre el Palacio de la Moneda. Explosiones, llamas, humo, órdenes, ráfagas, botas contra el pavimento, temibles helicópteros. La tónica de aquellos días amargos y terribles convirtiéndose en impronta. Combatientes épicos disparando los últimos cartuchos para defender al Gobierno Popular. La represión científica, sistemática, destinada a descabezar la organización del pueblo. Los torturadores uniformados y sus métodos aprendidos en las escuelas internacionales. Las primeras reuniones clandestinas por donde trata de asomar la esperanza. La larga lucha para regresar la democracia, camino plagado de héroes. Las transacciones y los pactos para entregar los emblemas del poder. El acomodo, el olvido y la gradual renuncia a los principios. Así han pasado los años, Salvador: ya suman cuarenta y dos.




09 septiembre, 2015

Post it

El hombre se cubrió completamente con papelitos amarillos engomados sobre los cuales escribió múltiples deberes. Así lo encontraron, frente al escritorio donde reposaba su computador, todo cubierto con urgentes notas doradas. Lo pusieron en un ataúd que pronto estuvo empapelado con despedidas emotivas. En su tumba suelen dejarle flores de papel áureas, de las que emanan fragancias en forma de palabras.

06 septiembre, 2015

Ateísmo 28


Examinó el comportamiento de sus criaturas: no pudo comprenderlo. Había fracasado; en consecuencia decidió actuar. Eliminó su propia existencia y las dejó solas, abandonadas en el mundo.

04 septiembre, 2015

El hombre de las gafas enormes


            La primera vez que vi en persona a Salvador Allende fue en un mitin para las elecciones presidenciales de 1964, como candidato del FRAP (Frente de Acción Popular). Yo estaba feliz, instalado sobre los hombros de mi padre, observando a ese señor de lentes con marcos tan gruesos hablando desde una improvisada tribuna en los alrededores del Parque Forestal. Su discurso estaba lleno de pasión y aunque miraba de vez en cuando unas cuartillas invisibles para nosotros, parecía que las palabras brotaban de su corazón, y no desde una reflexión prefabricada. Yo era un niño, incapaz de vislumbrar el significado completo de su discurso, pero sí pude advertir la contagiosa emoción que emanaba ese hombre entrañable. Describía un mundo nuevo, esbozado en sus sueños, mientras flameaban estandartes azules desde donde sonreía un sol pleno de ilusión.
                Como yo era un niño, no sospechaba la importancia que el hombre de profusos anteojos iba a tener en mi vida, y en la de millones de chilenos en los años venideros. Menos todavía podía adivinar los sentimientos que ahora me embargan ante la sola mención de su nombre, emociones que van intensificándose con el transcurso del tiempo. ¡Cuántas veces evité pensar en su apellido, aunque lo hubiese gritado mil veces, transmutado en consigna poderosa, aunque lo hubiese pintado en los muros de la ciudad, trasminado de lágrimas y risas! Para evitar el dolor, para enterrar ciertos sufrimientos, para vadear un terreno cenagoso, donde aguardan ciertas reflexiones con sabores amargos. Una sensación difusa, extraña, inasible; un sabor a hiel que visita la garganta. De alguna forma comprendo hoy, ahora que escribo estas líneas, que he tratado de exorcizar su nombre, aunque parezca lo contrario. Y no ha sido por cobardía, ni por vergüenza, ni por neutralidad, ni oportunismo, ni conveniencia, sino porque intuyo que entraña una reflexión pendiente para mí, para todos nosotros. No estuvimos a la altura, no estamos ahora, mucho menos...
            No se confunda usted que me lee. No vaya a creer que le he arrancado el traste a la jeringa. O sea, conscientemente no. Y sin embargo, lo he hecho. Tampoco voy a avanzar demasiado en esta oportunidad, eso es lo peor. Es apenas el comienzo de una deliberación conmigo mismo. Y con ustedes. Intentaré explicarme nuevamente.
            Creo que no comprendimos, no entendimos sus sueños. Ninguno de nosotros. Todavía no lo hacemos. Quizás entendimos otra cosa, algo que se asemejaba al mundo que narraba en sus palabras, pero que no era. Lo aplaudíamos y las palmas celebraban otra idea distinta, una que estaba al otro lado, más allá de, inalcanzable. La formidable distancia que a veces se da entre la racionalidad y las emociones. Tan lejos, tan cerca, Salvador Allende.
            En la campaña presidencial de 1970 escribí decenas de veces su apellido en las calles de Santiago, vestido con un mameluco impregnado de pintura de todos los colores del arco iris. Escribía Allende, pero en verdad pensaba en solidaridad, en amor, en libertad, en esperanzas, en justicia; poco en mí, mucho en los demás. Yo trazaba enormes letras en el estilo del pop-ar,t y mis camaradas, delirantes chascones adolescentes, las iban rellenando con las brochas que sumergían en los tarros de pintura amarilla, verde, roja. Nuestra alma se quedaba allí, adherida a las paredes de Santiago. Pintábamos sueños, no consignas.
            Cuando vivimos el interminable invierno que se extendió por diecisiete eternos años, no vaya a pensar usted que no hice nada, que me quedé con las manos en los bolsillos, esperando un milagro. Que renegué del hombre de las gafas enormes. No, no viene de allí mi amargura, no se equivoque. Es otra cosa, es algo infinitamente más complejo que cualquier escritura, que cualquier pieza de música que pudiera ejecutarse. No voy a poder decírselo, ¿me entiende? En medio de esa noche terrible escribí su apellido y agregué a su lado la palabra VIVE. No estuve solo, había muchos otros al mismo lado. También escritores y artistas. No fui un héroe, para nada, estaba muerto de miedo, con frecuencia a punto de cagarme en los pantalones. A veces pintábamos durante el toque de queda. En la noche silenciosa, interrumpida apenas por el paso ocasional de las patrullas militares, nos parecía que el sonido de las brochas superaba el despliegue atronador de las orugas de un tanque. ALLENDE VIVE, escrito en letras temblorosas, espectrales, manchadas de miedo.
            El día que Salvador Allende ganó las elecciones, el 4 de septiembre de 1970, la increíble  noticia recorrió el país de punta a punta. El sueño hecho realidad, al cuarto intento, contra todas las probabilidades, las estadísticas y las encuestas; contra los poderes omnímodos, los internos y los foráneos. Derribado por una gripe brutal, estuve condenado a escuchar las noticias en la vieja radio a tubos que reposaba sobre el velador de mi padre. El corazón iba dándonos vuelcos con cada cómputo. Ocurría lo imposible. Aquello que demandaban los estudiantes en el París de Mayo de 1968, estaba convirtiéndose en palpable materialidad: seamos realistas, exijamos lo imposible. Lloré de alegría junto a esa bendita radio que me traía las noticias de mis compañeros felices, diseminados por el país, por el mundo. Con cierta sensación culposa, alentados por mi pujanza, mis padres salieron a celebrar, y aunque estuve solo esa noche, mientras los demás celebraban en las calles, jamás –en el resto de mi vida- he vuelto a sentirme tan acompañado.
            Después tantas cosas, tantas. Lo que algunos llaman el devenir de la historia (¡qué simple suena dicho así!). Vi muchas veces al Compañero Presidente, como lo llamábamos con auténtico cariño. En marchas, aniversarios, salones, en la televisión, con una sensación cada vez más rica en emociones.  A poco andar del gobierno de la Unidad Popular, la marcha de los acontecimientos comenzó a parecerme insoportablemente morosa. Todo esfuerzo me parecía insuficiente, precario, tímido. Aunque también percibía los peligros de la desunión y los esfuerzos siniestros de la derecha fascista y los oficiales del imperio.
El cielo fue adquiriendo tonos grisáceos y la atmósfera se cargó de electricidad hasta un extremo insoportable. Recuerdo el 10 de setiembre de 1973 como un día triste, gris, tenso, pesado; el ambiente anunciaba hechos terribles. Al día siguiente, muy temprano, partí caminando desde mi casa al colegio; una distancia de por lo menos cincuenta cuadras. No había microbuses, esa era la razón de la caminata; las continuas huelgas de transportistas procuraban paralizar la actividad productiva, las clases, todo. Por eso los estudiantes que apoyábamos al gobierno de la Unidad Popular nos levantábamos de madrugada para asistir a clases; lo sentíamos nuestro deber patriótico. Nuestro profesor de matemáticas hizo lo propio ese día; antes de la hora oficial estábamos iniciando su clase con la mitad de los alumnos. Antes de las nueve de la mañana ingresó intempestivamente a la sala uno de nuestros compañeros de curso anunciando, exaltado y feliz, el golpe militar en curso. Nos miramos espantados, atónitos, aunque el suceso era más que previsible a esas alturas. Los aviones de la Fuerza Aérea comenzaban a sobrevolar la Moneda a escasos doscientos metros del colegio (era el Instituto Nacional).
Bajamos al subterráneo para organizar la resistencia. Éramos un puñado de adolescentes dispuestos a defender al gobierno del Presidente Allende hasta la última gota de sangre. Allí esperamos una hora que llegaran unas armas que jamás arribaron. El ruido de los Hawker Hunter era atronador, terrorífico. Un profesor vino a decirnos que nos fuéramos para la casa. “Nunca van a llegar esas armas, muchachos, váyanse antes que los masacren”. Nos fuimos, con los ojos rojos, llenos de lágrimas y de rabia. El bombardeo estaba próximo a iniciarse y se escuchaban ráfagas de ametralladoras por doquiera y el espantoso trepidar de los helicópteros que llevo grabado en la médula de los huesos. Milagrosamente tomé una micro aparecida como por arte de magia, tal vez la última, en silencio. Nadie hablaba. Imperaba un silencio sordo y terrible que me apretaba el estómago con su peso infinito. Todo el camino de regreso experimenté una amargura tremenda. Una vez en casa, alcancé a escuchar su discurso, antes de que los aviones derribaran la antena de la Radio Magallanes, último bastión de la libertad de prensa.
            He escuchado a muchas personas referirse en términos condenatorios al suicidio de Allende: que habría podido organizarse un gobierno en el exilio, menos represión, dictadura más corta, en fin, críticas miopes e injustas. Su suicidio fue el último acto de lucidez histórica, de entrega, de sacrificio por los demás. No tuvo sentido para él vivir la derrota de su proyecto político, porque no estaba derrotado, sólo interrumpido. La vía democrática al socialismo es posible, nos quiso transmitir; ahora es imposible, pero otras personas lo lograrán en el futuro.
Éramos demasiado débiles, crueles, mezquinos, desunidos, flojos, ingenuos, siniestros, serviles, egoístas, estúpidos para que fuera posible aquel sueño. Podemos aplicar esta misma frase en presente: somos... Eso es lo que me dolió ese día, lo que me sigue doliendo, cuando recuerdo el rostro del hombre con las gafas grandes, el hombre que tantos años encarnó las esperanzas más altas del ser humano. Y que lo sigue haciendo, más allá de la muerte, con esa voz tan querida que me susurra sueños por dentro.



Diego Muñoz Valenzuela

02 septiembre, 2015

Execración del nazismo

La cabeza de Hitler bañada en mierda dentro de una bacinica. Los putos bigotillos untados en petróleo ardiendo. El führer gesticulando furibundo sumergido en un pozo séptico  donde nadie puede verlo ni oírlo. La pulcra faz del líder nazi cortada en diagonal por un preciso hachazo. Sus pequeños ojos crueles vidriosos, nebulosos por la muerte, anulados por la nada.

29 agosto, 2015

El sobreviviente

El único pájaro atraviesa el cielo de la ciudad vacía y silenciosa. Su vuelo es agitado, urgente, incierto, trémulo, empavorecido. Nadie lo ve, ni personas, ni animales, ni otras aves. La urbe está muerta y solo el ave vive. Y usted lee esta historia mientras el abandono y el miedo ascienden como serpientes heladas por su espalda.

26 agosto, 2015

Senectud de los superhéroes

La Mujer Maravilla estaba vieja, canosa y medio esquelética; le colgaba piel de los antebrazos, enormes patas de gallo decoraban su rostro anguloso y colmado de ojeras, manchas cafés y granos. Batman estaba obeso, la guata flácida colgaba sobre sus piernas raquíticas esforzadas al máximo para sostener a el pesado tronco; los ojos tras el antifaz se apreciaban enrojecidos y muertos. Supermán estaba enjuto, roñoso, encorvado; los ojos hundidos en la calavera que tenía por cabeza se complementaban bien con las escasas greñas que habitaban el cuero cabelludo; el traje le quedaba grande, suelto, grotesco.  Flash se movilizaba en una silla de ruedas gracias al empeño de una enfermera rubia y rolliza. No me atreví a pedirles autógrafo, di media vuelta unos metros antes. El cansancio y la nostalgia brillaban en sus ojos apagados. 

22 agosto, 2015

El recurso del ególatr

Léame a mí no más, no desperdicie su tiempo. Ningún otro autor valdrá la pena, no lo compruebe por sí mismo. En este paisito nadie ha escrito una historia interesante, apenas uno que otro texto prescindible. Acá, bajo mi nombre –quizás debe decir marca- encontrará oro puro. ¡Qué digo! Platino, esmeraldas, zafiro, perlas, diamantes, riqueza incalculable. Tampoco espere vanamente que otro escritor pueda igualarme en el futuro.

Ni siquiera soy el más grande, sino el único.

19 agosto, 2015

Ateísmo 14

Nadie podrá superarte en el diseño y la construcción de tu mejor infierno. Lo mismo vale para tu cielo, pero es más difícil.

17 agosto, 2015

Causalidad y causalidad electrónicas

Se cortó el pelo y su correo electrónico se borró. Recordó la historia de Sansón, pero la desechó como explicación.
Se hirió el talón con un clavo oxidado, soltó  el computador y se hizo añicos; perdió toda la información. Recordó la historia de Aquiles y -tras un rato consagrado a las reflexiones- la desechó como explicación.
Por caminar en la calle hablando por teléfono, tropezó y cayó sobre un madero aguzado que se clavó en un ojo, y recordó la historia de Polifemo. La desechó, con dudas.
Como pudo, se incorporó, restañó la sangre del ojo vaciado con un pañuelo y caminó vacilante, pensando cómo conseguir un GPS. Cuando vio ante sí la enorme cruz, emprendió la retirada en desesperada carrera.



14 agosto, 2015

El zombi ateo

Quiso atacarnos el horroroso no muerto, pero lo paré en seco con un formidable golpe en pleno pecho. Se encogió ante el impacto, como si le doliera. ¿Acaso sienten dolor los zombis? Estaba fétido ya. Lo tomé de la garganta con repugnancia y temí que se le fuera a desprender la cabeza. Por suerte aguantó.
-Dinos cómo es el otro mundo. Qué viste allá –le propiné un par de cachetadas sobre su verdosa cara con la finalidad de motivarlo.
-Nada, nada –masculló- ¿Quieren que les narre historias de luces celestiales, ángeles y babosadas similares? Son unos pelotudos. No hay dios ni cielo, idiotas. Esto es todo. La única vida posterior a la que pueden aspirar es esta –se golpeó el pecho con vanidad y volvió a doblarse por el dolor.
-Aquí el único idiota eres tú –le separé la cabeza del tronco con un contundente uppercut-, ahora sí que finalizaste. Buenas noches.
Esa fue su despedida y epitafio.
-No existe dios, ya lo escucharon –concluí-. Ahora echemos unos tragos, que la vida es corta.



11 agosto, 2015

Antiutopía 1

            El ácaro mutante entró por su oído mientras D dormía, perforó el tímpano para abrirse paso al cerebro. D aulló de dolor y saltó de la cama, desesperado. La molestia pasó pero dejó su huella. D se acostó, inquieto. El ácaro inició su avance; con sus quijadas filosas cortaba e iba devorando la materia gris. D había caído a un pozo de sueños negros y profundos, sin escapatoria. Sus recuerdos se iban borrando a medida que el ácaro realizaba su labor devastadora. Cuando al día siguiente D abrió los ojos, el trabajo estaba hecho y el objetivo cumplido. Se iniciaba una nueva era.

08 agosto, 2015

Vengador sucesivo

Lo atravesó con una certera estocada y murió ipso facto. El desdichado contendor se derrumbó y el espadachín lo abrió en cruz. Por el tajo salió un hombre más pequeño que el anterior. De inmediato se tornó belicoso y atacó al asesino de su predecesor. El diestro esgrimista se apresuró a darle muerte y cuando -de acuerdo a su inveterada costumbre- lo destripó, de su interior emergió un enano furioso. Aunque menudo, el chico era de cuidado; con un salto se precipitó al cuello del criminal, que aprovechó el momento para demediarlo con un solo alfanjazo. Una vez más, de los restos mortales surgió un vengador tan furioso como minúsculo. 

Y así sucesivamente, hasta que el adversario alcanzó el tamaño de un ínfimo mosquito. El espadachín no pudo asestarle ni un solo golpe, y el ente microscópico se introdujo por el oído hasta el cerebro y le ordenó cortarse en dos a sí mismo. Obedeció. No tenía a nadie más en su interior.

05 agosto, 2015

Doble faz

Tenía un rostro por delante y otro por detrás. La cara del frente era bondadosa, límpida, sonriente. La trasera, abyecta, furibunda, artera. Ya ve usted, era una persona completamente normal.

02 agosto, 2015

Ateísmo 3

Yo no sería ateo si Dios existiera. Esa es mi prueba. 

31 julio, 2015

Ateísmo 2



Dios no cree en mí. En reciprocidad, yo no creo en él.

26 julio, 2015

Muerte enojada

Q llegó atrasado al momento establecido para su deceso. La Muerte estaba furiosa, a Ella nadie la deja plantada. Se fue. Por esa razón, Q ganó la inmortalidad. 

23 julio, 2015

La resurrección de la conciencia

La reapertura del caso de los jóvenes quemados, Rodrigo Rojas Denegri y Carmen Gloria Quintana, trae de regreso, una vez más, la eterna pesadilla de la dictadura militar. Así ocurrirá mientras se mantenga pendiente el ejercicio de una justicia eficaz con las miles de víctimas de la represión que las fuerzas armadas ejercieron contra los opositores durante 17 largos y terribles años. Aquellos que pretenden imponer el silencio y el olvido lo hacen amparados por su complicidad en estos horribles crímenes, o bien –y quizás sea peor- por conveniencia política y económica.
La culpa hizo su trabajo golpeando tres décadas en la conciencia de un exconscripto, hasta que rompió ese siniestro pacto de silencio establecido y amparado por oficiales del Ejército. Bendita sea esta acción de arrepentimiento y confesión, pero faltan muchas más. El daño provocado, la muerte, la tortura, la persecución sistemática que ejerció un estado fascista en contra de los ciudadanos que se atrevieron a enfrentar la injusticia, son inconmensurables, en verdad irreparables. Lo menos que se puede hacer es justicia y castigar a los culpables.  Esto porque hay otros daños que considero tanto o más terribles, catastróficos, que mencionaré más adelante.
Cuando la dictadura empezó, yo tenía 17 años; cuando acabó, 34. Esto es lo que vivió mi generación en su juventud: un horror sistemático. Apenas alcanzamos a disfrutar del sueño utópico de los 70, no fuimos actores decisivos de ese periodo, pero tuvimos que asumir las consecuencias. La mayor consecuencia fue la convivencia con el terror ejercido como sistema por un estado criminal. Aclaro que no pretendo que nadie me indemnice ni pida mi perdón por ello; tampoco existe la manera de repararlo. Como miles de compatriotas, me las he arreglado solo, y puedo seguir haciéndolo.
Quizás por qué sobreviví al horror cotidiano: suerte, ingenio, instinto, solidaridad, piedad. Muchos amigos quedaron en el camino desde los primeros días. Vivo y revivo cada día el dolor de su desaparición, tortura y muerte. He escrito sobre ello y sigo escribiendo, porque no puedo evitarlo. No puedo olvidar lo que viví. Y tengo que hablar por quienes no pueden hacerlo. Creo que ese es el sentido de haber sobrevivido.
Experimenté en carne propia los peligros y los rigores de la clandestinidad, los compartí con miles de compañeros y compañeras anónimas –los que sobrevivieron por ahí están, esperando algo impreciso, como yo- y me siento orgulloso de haberlo hecho. Puedo mirar de frente a mis hijos y contárselos: no eludí luchar con todas mis fuerzas y posibilidades contra un régimen cruel y oprobioso. Creo que es lo mejor que hice en mi vida. Y no esperé ni espero recompensas, honores ni reconocimientos por ello.
La verdad es que es muy modesto lo que espero. Un poco de justicia real, algo más que lo “posible”. Dije antes que el daño fue muy grande. Una auténtica hecatombe. Lo explico en lo que sigue.
El socialismo a la chilena, con empanadas y vino tinto, en democracia; la fórmula acuñada por Salvador Allende, representó un peligro atroz para los detentores del poder económico, político y militar. Un peligro mucho mayor que el “socialismo real”, burocrático, estaliniano, que terminaría por derrumbarse en unas décadas, tal como ocurrió.
Este era un peligro mucho mayor para los gigantescos y concentrados intereses de los amos, los visibles y los invisibles. Así se desató la intriga que culminó con el golpe militar que dio por tierra con el gobierno de Allende. Ahí comenzó a actuar la aplanadora fascista: exterminar a las organizaciones políticas de izquierda y a las organizaciones sindicales, eliminar a los mejores cuadros dirigentes: los más lúcidos, generosos, flexibles, innovadores y visionarios, partiendo por el propio presidente. Fue un trabajo sistemático de exterminio llevado a cabo en esos 17 años. Muy fructífero, si se juzga por los resultados.
También aprovecharon –esa era la finalidad al fin y al cabo- de destruir el sistema educacional, previsional, la salud. Jibarizar al estado, poblarlo de tecnócratas, introducir la venalidad en los sistemas de gobierno, instaurar las bases para el desarrollo de un experimento ultra neoliberal.
En ese mundo horrible vivimos, sin muchas esperanzas de cambio real. Con los partidos políticos al servicio de los intereses económicos, con las elites dominadas por aventureros, ignorantes y corruptos, con los intelectuales y artistas arrinconados, cooptados o domesticados. Con los medios de comunicación totalmente instrumentalizados y dirigidos.
Esta es una visión muy desalentadora, es verdad. Pero siempre es posible hacer algo. Partir por decirlo y reconocerlo. Luego, hecha la catarsis, vendrán los actos de ejercicio de la responsabilidad individual, como ha hecho el conscripto que rompió el pacto de silencio. O su propia reflexión: me dirijo a quien lee este texto. ¿Qué puede hacer usted? Yo he escrito estas palabras, tal vez impulsado por una difusa esperanza. Deben producirse muchos más de esta clase de actos, millones de ellos.
Eso podrá impulsar, quizás, otros actos mayores, comunitarios, ojalá multitudinarios que quiebren la presunta estabilidad del silencio, la neutralidad  y el conformismo. Siempre es posible hacer algo, más allá de los meros límites de los intereses individuales.
Conocí a Carmen Gloria Quintana. Fuimos compañeros de esperanzas. Admiro sin reservas su valor, su consistencia, su ejemplo moral. Conocí a muchas otras buenas personas, valientes, generosas, luchadoras. Me pregunto dónde estarán ahora mismo aquellas que sobrevivieron. Quisiera que den noticias de su existencia: que hablen, escriban, aplaudan, que hagan lo que les sea posible.
Como tantas veces ha ocurrido en la historia, la humanidad tiene el derecho irrenunciable a soñar un mundo mejor y el deber de ponerse en movimiento para cambiarlo.

Diego Muñoz Valenzuela
escritor
.


18 julio, 2015

Alienígenas intrusos

Vasili es un viejo amigo cosmonauta que de vez en cuando me visita y trae obsequios de planetas recónditos. Siempre tengo una botella de vodka reservada para atenderlo: me cuenta sus últimas aventuras, bebe como cosaco y al final –cuando está borracho como cuba- me entrega el regalo, cuya naturaleza no fue anunciada de modo alguno. A esa altura tampoco cabe esperar explicaciones de su parte: su estado es deplorable.
La semana pasada repitió su rutina y me dejó una especie de pez plano alienígena. Estaba dentro de un cubo de cristal ambarino al que estaban adosados una serie de minúsculos aparatos. Vasili de fue tambaleando y me dejó con la criatura. Era de color verde oscuro y piel de apariencia suave. De pronto, tras un largo periodo de inmovilidad, abrió unos grandes ojos esmeralda, preciosos, muy humanos. Me miró con ellos de manera seductora; hizo un guiño coqueto.
Realizó un rápido movimiento y la tapa del cubo –que creí hermética- se levantó. Mi casa se inundó con un perfume embriagador. Aquella cosa saltó sobre mí sin previo aviso, distendiéndose para envolverme en un abrazo total y exquisito. Vino un periodo de placer intenso, mayor a cualquiera experimentado hasta entonces. Cuando desperté, la criatura estaba de nuevo en su cubo, aparentemente sumida en un profundo sopor.

Ahora la contemplo con arrobación. Espero con inquietud que despierte. Estoy perdidamente enamorado. Vaya líos que me acarrea Vasili.

16 julio, 2015

Gobiernos de pacotilla

El Ogro Tesko amaneció de mal humor y se puso el uniforme de gala, las charreteras, sus falsas medallas y comandó un golpe de estado en contra del presidente al que había jurado lealtad. Logró que sus soldaditos ejecutar al gobernante y sus principales colaboradores, Tras semanas de terror, sintió que el nuevo poder –el suyo se había asentado. Entonces tuvo que pensar en un programa de gobierno.
Decidió consultarle a su novia, la Bruja Ladora. Ella le sugirió el camino más seguro:
Reducir:
·         Los impuestos
·         El tamaño del estado
·         Las fiscalizaciones a los privados
·         Los beneficios sociales
Aumentar:
·         Las franquicias a los exportadores
·         Las externalizaciones a los privados
·         El fomento de las inversiones
·         La cantidad de policías

Fue un gobierno exitoso: los ricos se hicieron más ricos. El resto, usted ya lo sabe. 

14 julio, 2015

Fantasía zoológica 2

El pájaro vuela aunque no posea alas. Le falta una pata completa. No obstante en su pecho tiene una cavidad donde habita un pájaro pequeño, que nos mira con curiosidad. El nuestro es un mundo muy raro.
 
hits Blogalaxia Top Blogs Chile