30 marzo, 2015

Probidad

El Contralor del Ministerio de Ética fue enjuiciado por encubrir el gigantesco fraude que durante una década estuvieron perpetrando  el Subsecretario de la cartera y el Fiscal, coludidos con el Ministro. Mediante facturas de servicios no prestados recolectaron una fortuna apreciable, que presuntamente habría engrosado las arcas de las candidaturas de la coalición gobernante. El Ministro, debido al escándalo,  regresó intempestivamente de sus vacaciones en Tahiti y declaró sus bienes para  despejar dudas: una casa en un sector exclusivo del barrio alto, cuatro departamentos en arriendo, una parcela de agrado, un Jaguar del año, tres coches más para uso de la familia, un campo con crianza de bovinos, más algunas inversiones.  Es decir, el resultado de una vida profesional activa. El Contralor y el Fiscal se negaron a declaran su patrimonio, amparándose en la privacidad que concede la Constitución de la República.

Dos años después, tras una defensa encabezada por respetables abogados de la plaza, los tres funcionarios fueron absueltos. Una docena de manifestantes que acudió al Palacio de Tribunales a abuchear a los jueces, fue dispersa violentamente por la policía. Al día siguiente se organizó una cena de desagravio a la cual acudieron casi quinientos senadores, diputados, magistrados, juristas, empresarios, policías, ministros, embajadores y dirigentes políticos y gremiales. Pocas semanas los rehabilitados funcionarios asumieron nuevas e importantes responsabilidades de acuerdo a su elevado espíritu de servicio público.

27 marzo, 2015

El espejo del león

Miraba al espejo y veía un león. Con ridícula gallardía se sumergía en un océano de autocomplacencia. Sin embargo, vislumbraba la enorme distancia entre la realidad y su impostura. Fue feliz hasta que un pajarillo demente, convencido de que su reflejo correspondía al de un pterodáctilo, desafió su poder y lo doblegó.  Desde entonces, el felino marcha por la selva sin rumbo, con la melena húmeda de lágrimas, escapando de ínfimos seres enloquecidos y evitando los charcos donde aparezca su imagen de gato indefenso. 

21 marzo, 2015

Necrofilia 2

Ocioso, desesperado por mi carencia de trabajo, vago por la urbe. Entro en una capilla donde hay mucha actividad. La veo dentro del ataúd,  infinitamente tranquila, sumisa ante la muerte, con una sonrisa de satisfacción dibujada en los labios pálidos y comprendo que me he enamorado. Es la mujer perfecta: jamás me reprochará. Carente de caprichos, se someterá a mis designios sin objeciones perversas. Me acerco a los deudos con tranco lento, calculado. Primero abrazo a la madre, que llora sobre mi hombro sin consuelo; luego a su devastado progenitor, a sus hermanos y hermanas que no hallan alivio. Me siento en las bancas que rodean el catafalco y simulo rezar con los ojos entrecerrados. Sigo el ritmo de las ancianas que recitan letanías milenarias en un circuito interminable.
La hora pasa y los dolientes menguan con creciente velocidad. Cada cierto rato me incorporo para observarla. Su belleza serena me conmueve y me excita. En la ventana alcanza a vislumbrarse el nacimiento de sus pechos soberbios. Las fotografías que descansan entre las guirnaldas atestiguan su hermosura arrobadora. El amor y el deseo, bestias incontenibles, crecen en mi interior. Por fin se retiran los padres, arrastrando los pies. Se despiden advirtiendo que la capilla cerrará pronto.  Me desean conformidad. Les digo que permaneceré orando esos minutos. Quedo solo. Me oculto bajo el ataúd, atrincherado entre coronas. Viene un ominoso silencio que el sacristán interrumpe: entra al recinto y cierra la puerta con candado. Siento su respiración acezante, la brutalidad con que levanta la tapa de la urna. Desnudo se encarama sobre el cajón gimiendo palabras de amor. Le arranca las vestiduras a tirones y lanza terribles imprecaciones. Entonces salgo de mi escondite, tomo  un candelabro y le propino un golpe mortal. Lo aparto con repugnancia y tomo su lugar. A ella le hablo en susurros, voy besando toda su magnífica desnudez, seduciéndola con ternura infinita. Una noche completa hay por delante. Después vendrán el duelo, la nostalgia, la devoción eterna.


16 marzo, 2015

Cruzar la calle

Acabo de saber que falleció el predicador Raúl Gutiérrez, el hombre que saltaba Biblia en mano en el centro de Santiago con el rostro prestado de VAn Gogh, invocando la "Gloria al Terrible". En homenaje, este cuento donde es un referente. El cuento está en LUGARES SECRETOS, volumen publicado por Mosquito en 1994.

            
            Me encanta visitar a Roberto cuando está internado. Es un maldito bastardo loquísimo, pero me gusta ir a verlo. Lo pasamos fantástico. Yo siempre le llevo un par de botellas de fuerte bien ocultas debajo del abrigo. Los enfermeros jamás se han atrevido a revisarme. Tal vez no lo hagan por mi aspecto de ejecutivo exitoso, de terno oscuro y corbata impecable. O simplemente porque saben de mi amistad con el subdirector del hospital, el Negro Méndez, que está más loco que las arañas. Nadie imagina cómo pudo terminar Medicina. Estaba total, absolutamente chalado. Quizás por eso se especializó en psiquiatría. Además, esos enfermeros tienen tal aspecto de corruptos que estoy seguro de que soltándoles unos pesos me dejarían entrar con una bomba de hidrógeno y un ejército de prostitutas.
            Roberto es de los que va a internarse por sus propios pies y por su propia voluntad. Cuando siente que algo anda mal en su sesera, hace la maleta y cruza la calle. Vive justo enfrente del manicomio desde muy pequeño. Suele contarme terribles historias de maníacos criminales que cruzaban el patio de su casa en plena tarde de domingo balando, con un enorme cuchillo carnicero sangrante entre las manos. "Tipos que se fugaban después de alguna atrocidad indescriptible", dice con el rostro más serio del mundo. "Yo estaba acostumbrado, igual que mis padres. El problema eran las visitas. Con el tiempo nadie se atrevió a venir a la casa". Todas estas cosas te las cuenta con la naturalidad del que las estuviera viendo ahora mismo, con una certeza de noticiario de televisión que a veces logra despertarme dudas.-
            A mí siempre me han gustado los locos, desde que era muy chico. Sobre todo los predicadores locos, como ése que salta todo el día con la Biblia en la mano. "Sécase la yerba. Cáese la flor..." anuncia y amenaza con los ojos azules y llameantes del autorretrato de Van Gogh enloquecido mientras salta incansable en una esquina del centro como si estuviese viendo el mundo pecador derrumbarse ante su vista incendiada. Una vez yo dije que quería ser como ese predicador cuando grande. Mi padre enfureció, se puso rojísimo para aullarme qué ideas estúpidas eran ésas, "¡como si para locos no bastara con mi suegro en la familia!". Y ahí mismo se agarraron con la mamá. Tuve que irme al patio hasta que pasó la ventolera. No sé por qué mi mamá se enfureció tanto. Todos sabíamos que el abuelo estaba tan chiflado como un piño de cabras. Y un piño bastante considerable. Cada vez que venía a la casa nos agarraba a los chicos para sus conferencias sobre viajes astrales y congresos mixtos de espíritus y extraterrestres. Nosotros le avivábamos la cueca como podíamos. El viejo era bastante normal si no le mencionabas ovnis, incas o aparecidos. Pero bastaba pronunciar la palabra mágica y el show comenzaba ahí mismo. Era bastante divertido. Mi hermana mayor era experta en provocarlo, pero requería un poco de estímulo.
            A Roberto no lo conocí por loco. Lo vi tocar maravillosamente el saxo una noche de club de jazz. Cuando terminó lo invité a la mesa y echamos unos tragos. Muy rápido me di cuenta que algo andaba malísimo dentro de su cráneo. Loco como un jabalí con sobredosis de heroína, pero así de simpático. Uno advertía ipso facto que sus ojos miraban a otro mundo bastante mejor que el nuestro. Yo creo que los ataques le bajaban cuando se daba cuenta que en realidad vivimos en esa selva que llamamos civilización. Tipos reptando por entre el lodo nauseabundo de viejas gárgolas protectoras de las artes con sus apergaminadas garras cubiertas de anillos que valen tu presupuesto de varios años. Sesiones de tecito para admirar las horripilantes creaciones de damas demasiado estiradas por la cirugía estética. Tipejos capaces de vender a su madre por una beca de arte en los States. En medio de todo esto se mueve Roberto, sin contaminarse. Jamás toma un bastardo peso ni pide un favor de nadie. A lo más te pide una cajetilla de cigarrillos cuando anda en la última miseria. Ni siquiera un par de monedas para la micro.
            He aprendido a conocerlo bien. Ya sé cuando está a punto de cruzar la calle. Es cuando ves lucidez en sus ojos escondidos detrás de unos lentes gruesos como poto de botella donde puedes ver el miserable reflejo del mundo. Es cuando te mira con el rostro vencido y te dice "ya he tenido bastante de esta mierda, estoy harto, harto, harto". Se queda mirándote con cara de "y tú, que piensas". ¿Qué le voy a decir yo desde mi aspecto de pequeño burgués próspero? Lo invito a tomar café, le compro cigarrillos y charlamos hasta tarde, acaso es fin de semana. Después me cuenta que puteó al jefe de prensa del canal donde estaba grabando un programa, que le dijo varias verdades al subdirector de la revista donde escribía sobre jazz, que acusó de miserable al dueño del restorán donde cantaba por las noches.
            Cuando parto al manicomio, repleto mis bolsillos de cigarrillos, chocolates y botellas de fuerte. ¿Sabes lo que les gusta el chocolate a los tipos con una teja corrida? Los enloquece. Llévales chocolates alguna vez a los chalados y vas a hacerlos completamente felices. Van a adorarte como si fueses el propio Osiris. Te vas a convertir en una especie de divinidad de los locos. Se alborotarán sólo con percibir tu aroma al poner un pie dentro del manicomio.
            La última vez les llevé pisco de 45 grados, de ese amarillo que quema la garganta, y tres o cuatro barras de chocolate con nueces o almendras, no me acuerdo. A mí no me gusta el chocolate. El pisco sí, bastante más de lo conveniente. Los orates me estaban esperando en la puerta del patio. Me recibieron con vítores y llamados a Roberto. "¡Llegó el Gerente! ¡Llegó el Gerente!" gritaban como enajenados. Nadie les saca de la agujereada cabeza que soy el Gerente de la Ford o de la Cocacola por lo menos. No entienden que soy un tipejo más de esos que ofician de engranajes bien vestidos. Pues me levantaron en andas para llevarme a uno de los patios interiores donde estaba Roberto sentado en una silla de playa, a pleno sol, releyendo El Club de los Parricidas de Ambrose Bierce. En el estrado me esperaba de pie Fidel Castro, vestido de riguroso uniforme verde oliva y gorra de combate. Comenzó uno de sus improvisados discursos de bienvenida, donde hablaba más de licores que de revoluciones, más de rameras que de imperialismo, y más de sexo que de rectificaciones al socialismo.
            Roberto se puso de pie para abrazarme y recibirme en "este santuario de lucidez, donde reside toda la esperanza del universo". "Bienvenido al territorio libre" me dijo Fidel indagando mi abrigo con mirada de rayos X, con los ojos dilatados por una sed milenaria e insaciable. Cuando saqué el licor desde las catacumbas de mi abrigo de business man hubo un delirante estallido de júbilo que debe haberse escuchado claramente en la China. Ninguno de los enfermeros se dio por aludido. Seguro que veían un match de box, una película pornográfica, un partido de fútbol lo más cerca posible de una garrafa de vino barato de la peor especie.
            Esos fulanos tienen tanto gusto como una rana ebria, me ha dicho más de una vez Descartes en medio de sus sesiones de análisis filosófico. "Cojo, luego existo" es su máxima preferida. Es un tipo de temer. Le dicen Descartes por esa proposición apócrifa. Más bien es una mezcla de Sartre, Marcuse y Ché Guevara capaz de inquietar a una locomotora con sus teorías. Yo sé cómo se llama, que era profesor de filosofía en el Pedagógico. Lo veía husmeando en los cuasi clandestinos recitales de jazz a fines de los setenta. No hablaba con nadie. Se decía que había quedado chalado con la tortura. Fumaba incansablemente, como si cumpliera una penitencia. "Lo peor es que no veo alternativa" me dice a veces "veo todo tan corrupto, tan contaminado como un callejón sin salida y sinceramente prefiero estar aquí adentro que revolcarme en la mierda, sabes". Yo tal vez lo mire en silencio, con los ojos asustados. O quizás parezca indiferente, pétreo, distante. No sé. Pero a veces se me hace un nudo en la garganta al escucharlo. Juro que es cierto. Pareciera que llevase todo el dolor del mundo ahí dentro de su cerebro bullente de ideas. "Cuando no puedo más le pido a Roberto que toque el saxo un rato. Es increíble. Todos los milagros me parecen posibles entonces. El saxo es como una luz en las tinieblas. Y vuelvo a creer, aunque sea por un instante". Me mira desde el abismo de su alma para confesarme lo terrible que es la ausencia de Roberto, pero no dice nada. Y es fácil imaginarlo aullando y arañando las paredes de un mundo demasiado erizado de espinas.
            Roberto, Descartes y yo brindamos con unos vasos de plástico que Fidel sacó de un escondrijo. Todos se unieron a nuestro brindis en un coro terrorífico en tanto devoraban pedazos de chocolate y abrían paquetes de cigarrillos como dementes. Sandokán propuso otro brindis por sus feroces tigrecillos. Nureyev danzaba rebosante de gracia en medio de la trifulca de enajenados que no podía escuchar la maravillosa música que lleva siempre dentro. Proudhon preparaba una enjundiosa bomba mezclando nuestro pisco con quizás qué licores misteriosos sacados del barretín de Fidel. Hicimos un segundo brindis en pleno crescendo de la batahola. Y los enfermeros, nada, no se oye padre. Nureyev saltó peligrosamente cerca de la bandeja donde Sandokán ofrecía las bombas preparadas por el satisfecho anarquista mesando sus barbas a buena distancia. El Tigre de la Malasia rugió un par de insultos que el bailarín tomó a beneficio de inventario mientras le arrebataba un par de tragos que bajó sin demora por su garganta para continuar su danza.
            Recién en ese momento lo vi, solo y silencioso en una esquina. Apenas saltaba con la Biblia sujeta por sus maravillosas y enormes manos de boxeador bondadoso. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y apenas podía escucharse la voz que asomaba débilmente entre los labios secos y partidos. Pude ver que su mirada estaba llena de girasoles amarillos, de soles furiosos y de grandes estrellas refulgentes, de miserias, de amores frustrados, de miedos, de hombres cavando en las tinieblas, de dioses lejanos y crueles. No he podido sacarme su imagen desde entonces. Me acerqué a él. Le pregunté por qué no venía con nosotros. Los demás guardaban silencio, como si presenciaran algo sagrado. Van Gogh susurraba palabras secretas e incomprensibles. Yo le pregunté cuándo había llegado por ahí, pero no dijo nada que pudiera comprender. Estaba hermoso y loco, con los ojos llenos de fuego y de agua. Igual que ese maravilloso autorretrato suyo. Lo abracé y pude sentir su corazón latiendo como el de un pajarillo atrapado entre tus dedos. Tiritaba entero. Era en ese instante el ser más frágil del universo. Yo pensé que podía deshacerse entre mis brazos y tuve miedo de hacerle daño. Apenas me atreví a besarlo en la mejilla hirsuta de barbas rojizas. Ahí fue que levantó su dedo y me señaló algo que estaba a mi espalda, algo maravilloso que yo no podía ver.
            Cuando me di la vuelta encontré a Roberto a punto de soplar su saxo. No volaba una mosca en el patio. El sonido salió limpio, puro, tierno, rebelde, trémulo, bello, terrible, furioso, relampagueante, lleno de amor. Esa música tenía un sabor a divinidad y a demonio que parecía inundarlo todo con su sabor agridulce, con su verdad indescifrable, con su respuesta enigmática. Hay quienes esperan toda una noche a que Roberto se ponga a tocar así el saxo un par de minutos. Pero esa tarde él tocó sin descanso para nosotros. No hubo comerciales, ni tragos ni silencios. Sólo la música de lágrima y viento que parecía surgir más desde uno mismo que del instrumento destellando con los reflejos llameantes de un cuadro de Van Gogh.
            No he ido de nuevo a ver a Roberto. Cada mañana, cuando me afeito, veo la cabellera rojiza de Van Gogh mirándome desde el espejo en llamas. Cuando trato de concentrarme escucho la música de saxo viniendo de muy adentro, de una zona en penumbras que apenas me atrevo a vislumbrar. Entonces pienso cada vez con más fuerza en esa idea que me obsesiona. Cruzar la calle. Hacia los girasoles amarillos, hacia las locas mezclas de licores, hacia una danza silenciosa, hacia las certezas y las dudas que me aterran. Hacia ese gigantesco imán o girasol o música que me estremece. Eso. Cruzar la calle.


14 marzo, 2015

14 de febrero

El día de los enamorados es una fecha óptima para el ataque de súcubos e íncubos. Los miserables demonios se aprovechan de las expectativas de los ingenuos/as. Rondan los bares de solitarios, al acecho de víctimas. A mí me gusta cazarlos. Los reconozco a primera vista. Es un don. Mucho me costó desarrollar ese talento. Al comienzo me hicieron turumba (los súcubos, soy varón). Aunque da lo mismo: los demonios carecen de sexo; ora actúan como súcubos, ora como íncubos, según la ocasión. Los demonios son inmortales, no necesitan reproducirse. Lo que aman es fomentar el pecado. En el fondo son unos puritanos perversos. ¿Es posible separar estas dos condiciones?

Siempre salgo de caza este día, aunque no exclusivamente. Pero el 14-2 no falla. Me dejo llevar por el instinto. El súcubo me escoge. Me cambio a su mesa. Bebemos, hablamos, la invito a mi casa, no se hace de rogar. Allá le doy de beber ajenjo (absenta la llaman ahora); eso los inmoviliza. Despiertan encadenados en una jaula de vidrio en mi subterráneo. Ya tengo treinta y nueve. Una auténtica colección. Rabian, echan espumarajos de azufre, experimentan horrendas metamorfosis, amenazan, maldicen. Nada consiguen. Ahora son míos.

10 marzo, 2015

Necrofilia 1

La doctora se acercó libidinosa al mesón de disecciones del Instituto Anatómico Forense. Voluptuosamente se desprendió de su delantal y quedó desnuda, hermosa y palpitante frente al occiso que descansaba sobre la mesa, cubierto con una sábana amarillenta. Verificó la etiqueta que colgaba de una de las manos exánimes y asintió satisfecha. Arrancó la manta y descubrió el cuerpo también desnudo del cadáver, provisto de un enorme sexo erecto. Le untó  vaselina y saltó encima con salvajismo. El formol la excitaba cada vez más. Gemía como un animal embravecido. Junto con el feroz orgasmo, él regresó a la vida y clavó sus colmillos en la yugular de la legista. Y murieron y vivieron felices para siempre.

Del volumen de micrrorrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores, 2011

06 marzo, 2015

Paradojas de la Ingeniería Genética 2

El gato genéticamente mejorado se sienta a conversar con su equivalente hamster. Es una de aquellas conversaciones respetuosas y reflexivas que me agrada auscultar. Nada de agresiones, ni siquiera un asomo de desconfianza. Muy lejos de la fantasía escabrosa que impera en la isla del doctor Moreau.  El modelo original del felino ya estaría saboreando –si es que no torturando- al infeliz roedor.
-Me habría gustado ser un cocodrilo –comenta el hamster- para pasarme en el agua con ese traje costoso.
-Pero esos saurios son carniceros, solo piensan en devorar cebras y ñus que tratan de cruzar su río -acota el felino-; tú en cambio eres un pacifista vegetariano.
-Ah, eso… -responde con tristeza el pequeño mamífero- me gustaría saber qué siente un predador cuando caza. Es morboso, pero así son las cosas.
-Tal vez de ese modo empezó Hitler, con un sueño como el tuyo. Mira cómo terminó.
El gato se incorporó y subió ágilmente por el árbol hasta el tejado. Allí se quedó solo, tomando sol. Reflexionando.  

01 marzo, 2015

Libélula extraviada

La libélula azul eléctrico destelló  con la luz del sol ardiente y se extasió ante la vista del océano infinito. Decidió que esa laguna gigante debiera ser el lugar de nacimiento de sus larvas. Quiso depositar allí sus huevos. Trataba de acercarse a la superficie, pero el oleaje furioso se lo impedía. Al fin una espumosa ola la envolvió en su manto. El agua salada la devoró, arrastrándola hacia las profundidades. Jamás emergió. De  ese modo el mar digirió su sueño para preservarlo en esta historia.

25 febrero, 2015

Transformaciones 3

Despierto convertido en un enorme escarabajo con la nítida sensación de haber vivido esta situación. Como puedo, con mis patas delanteras provistas de tenazas, me pongo la camisa blanca y una corbata de nudo hecho (no habría podido formarlo con mis nuevas extremidades). El pantalón me queda ridículo: las últimas dos patas son cortas y tengo que arremangar las piernas. Las patas del centro quedan ocultas debajo de la chaqueta.
Con mi trompa succiono una caja de leche. Sabe bien, me sorprende. Difícil tarea caminar erguido hacia el automóvil. Conducirlo es un auténtico desafío. Acomodo el asiento y el volante a mi condición de artrópodo. Salgo con lentitud y tomo la autopista. Algunas personas me miran  con curiosidad: Pensarán que se trata de una campaña publicitaria. Un tipo enfurece, baja el vidrio de la ventana para insultarme. Echa el auto encima y me impacta. Mis patas son ineficaces y pierdo el control. Choco contra la pared del túnel.
“Qué horror”. “Se estrelló a toda velocidad”. Escucho las palabras como si estuviera sumergido: lejanas, lentas y distorsionadas. “Está destrozado”. “Irreconocible”.  Me hundo en una confortable oscuridad. “Se reventó como un insecto”. Vienen la paz y el silencio.





Del volumen de microrrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores 2011

21 febrero, 2015

Transformaciones 2

Despierto convertido en un enorme escarabajo, pero no me importa porque he leído a Kafka. Mi gato tiene un patatús cuando lo llamo en el patio; me muestra los dientes con ferocidad y se engrifa de cabeza a cola. Salto sobre él y le secciono el cuello con mis mandíbulas de tenaza. Sorbo su caliente sangre con deleite, como si fuera un espresso.
Luego viene el turno de la fámula. Se paralogiza, no logra gritar, y caigo sobre ella para decapitarla sin resistencia. La ingesta resulta excesiva y me quedo dormido junto a los restos de su cuerpo pálido.
Despierto con el timbre. Es el medidor del consumo eléctrico. Presiono el botón del portón automático. Agradece. Me precipito sobre él por la espalda, le clavo uno de mis aguijones emponzoñados en la espina dorsal. Queda vivo y inmovilizado. Su mirada, horror y súplica simultáneos, me conmueve. Lo transporto a la despensa. Mañana necesitaré un bocadillo.
Oigo el automóvil de mi esposa entrando al antejardín. Corro por el pasillo y acecho entre los arbustos. El portón automático se cierra y la puerta del coche se abre. Baja un horrible alacrán negro, de aspecto sanguinario. Me descubre con sus ojos crueles y susurra un “hola cariño” que suena a sentencia de muerte.


19 febrero, 2015

Nueva Política del Libro y la Lectura: una larga espera


Tras una amplia y participativa convocatoria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para proponer una nueva Política del Libro y la Lectura, donde participaron diversas organizaciones y personas vinculadas al mundo del libro y la lectura, donde nuestra Corporación Letras de Chile tuvo presencia y voz, ahora vivimos un momento de silencio y espera demasiado prolongado. No conocemos el resultado de dicho proceso, más allá de algún reclamo destemplado o de las dudas que sobre la materia arroja sobre la mesa la SECH, que no dejan de resultar sorprendentes, ya que es la única institución que cuenta con dos cupos en el Consejo de Libro, y que por ende tiene la opción de ejercer una influencia especial en esta clase de asuntos, aunque reclama justamente lo contrario.
Lo único concreto es que no se ha entregado formalmente un documento que refleje el resultado de este debate. Y mientras esperamos que eclosione el proceso, aprovecho de recordar algunas ideas (mayor parte de las cuales propusimos en las diversas sesiones y comisiones) y proponer alguna nacida en estas semanas.
·         Una política para el libro y la lectura debe tener focos claros: no demasiados, para evitar la dispersión que disminuye la efectividad. De otra parte, debe contar con métodos de seguimiento de su aplicación, para que no se convierta en letras muerta.
·         Dar continuidad y estructura a las acciones efectuadas para promover el libro y la lectura, más allá de los límites establecidos por la práctica de los sistemas de concursos de proyectos. No es sostenible seguir adelante nada más que sobre la base errática y dispersa de las iniciativas aprobadas en los concursos de proyectos. Por eso se necesita una Política que vaya más allá de los fondos concursables y establezca presupuestos que actúen bajo una lógica de gestión directa.
·         Evaluar el impacto y los resultados de los proyectos ejecutados –más que para notas o ejercer alguna acción punitiva, si es que cupiera- para detectar las experiencias exitosas, proponer mejoras y replicarlas a mayor escala, idealmente sin necesidad de que sus promotores ganen futuros y nuevos concursos; incluso que las replique el propio Consejo.
·         Revisar el sistema de evaluación de los concursos, que tiene excesivas imperfecciones, partiendo por la excesiva rigurosidad de las inhabilidades. Concursos distintos no debieran generar inhabilidades. De otra parte, los evaluadores debieran abandonar el anonimato: deben hacerse responsables de sus evaluaciones, y hacerse cargo de evaluaciones que con excesiva frecuencia –y por desgracia-  demuestran labilidad, desconocimiento, parcialidad e impericia.
·         La lectura debe ser fomentada como una práctica concreta: ojalá forme parte del currículo de los estudiantes en todos los niveles, y que los escritores vayan a las instituciones educacionales a contagiar su entusiasmo.
·         Aplicar mecanismos efectivos para la internacionalización de escritores, que den estructura y continuidad a los esfuerzos para elevar su eficacia.
·         Aumentar la cantidad de bibliotecas y librerías en todo el país, para que el libro esté más cerca. Proveer de libros a los profesores y a los estudiantes.
·         Bajar el precio del libro a través de la disminución del impuesto y la aplicación de subsidios.
Quisiéramos que estas ideas contribuyan al gran objetivo de crear la nueva y esperada Política Nacional del Libro y la Lectura que permita que Chile de un gran salto hacia el país desarrollado y culto que anhelamos construir.  Más libros, más libres, eso creemos firmemente.


Diego Muñoz Valenzuela


17 febrero, 2015

Transformaciones 1

Desperté convertido en un enorme escarabajo, pero no me importó porque había leído a Kafka. Deambulé, devoré restos de comida y busqué la oscuridad, no por ocultarme, sino debido a una fotofobia incipiente. Logré llamar a mi exesposa tras ingentes esfuerzos para marcar su número con mis patas sarmentosas. Cuando al fin oí su temida voz en el auricular, emití una mezcla de siseo y zumbido que la enfureció. Si hubiera podido hablar, también se habría encolerizado; me consolé. No tenía a nadie a quien llamar, excepto a mi jefe, que estaría maldiciendo mi casta esclava por los siglos de los siglos. Estaba solo, como siempre.
Después se me ocurrió utilizar el correo electrónico. No fue fácil, pero lo hice. Escribí a los gerentes de producción de los canales de televisión. Expliqué lo que me había ocurrido, indicando que podría hablar mediante el sistema del físico Hawking. Adjunté un video mío: francamente horripilante. Me quedé con la mejor oferta: cuatro millones por hora de transmisión para el primer trimestre. Después veríamos.
Ahora soy atracción principal: el talk show del escarabajo. Todos acuden a mi programa: políticos, empresarios, modelos, futbolistas. Los interrogo con mi voz sintética y una dosis de ponzoña consecuencia  de la metamorfosis.

Al canal me llevan y traen en limusina desde mi nueva mansión. Escriben mujeres ofreciendo acoplarse conmigo, sea lo que sea. También mi excónyuge, melosa, tierna, complaciente. Yo restriego con regocijo las patas contra mis afiladas mandíbulas. Me basta con eso.


Del volumen de microrrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores 2011

15 febrero, 2015

Discontinuidad de los parques

Entras a una casa desconocida. Avanzas por el pasillo y llegas a la sala de estar. Impera el silencio, de modo que lo único que escuchas son tus pasos, tu respiración y, cuando te quedas estático, el latido de tu corazón. Hay alguien leyendo sentado en un sillón, de espaldas a ti. Te acercas por detrás sin ruido y descubres que él lee esta historia, y que hay otras copias sobre la mesa de centro. En la portada está tu fotografía. Tomas asiento en el sofá. La persona que lee levanta el libro y te da una rápida ojeada; agrega una venia y sigue leyendo. Es una perfecta réplica tuya. Inicias la lectura. Llega un tercero, ahora desde tus espaldas. Sabes que está mirando porque lo estás leyendo en la historia. Luego se sienta en el otro sillón. Es como si te vieras en el espejo. Después de un rato, la sala de estar parece una biblioteca pública, repleta de personas idénticas leyendo el mismo libro. Pero no puedes salir de allí. Y tampoco es un sueño.

13 febrero, 2015

Animalito agresivo


El muy miserable de mi cuñado me regaló un Demonio de Tasmania haciéndolo pasar por un amistoso zorrito de las Guaitecas. A la primera de cambio le arrancó el dedo anular a mi suegra, es decir su madre, argolla matrimonial incluida. La bruja logró vencer el dolor y lo persiguió con un cuchillo carnicero; logró atraparlo en la cocina. Cuando estaba a punto de cortarlo como salame, el feroz animalillo le saltó al cuello y le cercenó la yugular. Llegó muerta a la clínica. Un auténtico drama. Oculté al Demonio en el ático; no pudieron encontrarlo. Allí le llevo comida y bebida muy temprano cada mañana. Te lo presto cuando quieras. En cuanto a mi cuñado, ha tenido que darle miles de explicaciones a su familia. He sido discreto, no he hablado en su contra.

09 febrero, 2015

Contracuento de hadas 1

Con el tiempo el príncipe ha engordado debido a la gula, el alcoholismo y la fiesta permanente. Ahora tiene una barriga gigantesca y una papada descomunal. Las piernas raquíticas apenas son capaces de sostenerlo. Hipa constantemente producto de una borrachera consuetudinaria. “Dios mío”, se dice con amargura la infanta, “ha terminado por convertirse en un sapo, igual que al inicio”. Y concluye que la historia es circular.

Del volumen de microrrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores 2011
La ilustración es de la telentosa artista visual Luisa Rivera Heck,

05 febrero, 2015

Mis compañeros perdidos en el tiempo

¿Dónde estará Muga? No tengo una fotografía suya, solo el rostro grabado en la mente, indeleble, nítido y presente.
En cambio se me ha borrado un poco la cara de Garay. No obstante, de él hay muchas imágenes. Quizás por eso se me diluye.
Ambos visitan mis sueños. Nunca tuvimos el futuro que quisimos. Eso me dicen. Sé que murieron por eso. Seguí vivo, quizás por qué. Trato de descubrirlo.

Nunca pude decirles adiós. Un día de estos vendrán a buscarme y nos quedaremos para siempre en el territorio de los sueños.

31 enero, 2015

Rehabilitación de Circe

La preciosísima Circe estaba aburrida de la simplicidad de Ulises. Si bien era fogoso, bien dotado y bello, la convivencia no daba para más. Solía convertirlo en perro para propinarle patadas, y él sollozaba y le imploraba perdón. Lo transformaba en caballo para galopar por la isla de Ea, fustigándolo con dureza. Lo transmutaba en cerdo para humillarlo alimentándolo con desperdicios. Volvía a darle forma humana para hacer el amor, y volvía a fastidiarse con su charla insulsa. Por fin lo expulsó del reino, le restituyó su barca y sus tripulantes y lo dotó con alimentos para un largo viaje. “Vete y no vuelvas”, ordenó con voz terminante al lloroso viajero,  “y cuenta lo que quieras para quedar bien ante la historia”. Después sopló un hálito mágico para hinchar la vela de la embarcación. 

22 enero, 2015

El trauko

El trauko[1], viejo y cansado, aún conservaba aires y pretensiones de galán. Presintiendo que muy pronto abandonaría su lluvioso mundo de islas, partió en lancha en busca de una aventurilla postrera. Su horrible apariencia jamás había sido obstáculo para las frecuentes conquistas de las que se vanagloriaba: muchachas vírgenes e inocentes, esposas fieles, fanáticas beatas, todas se doblegaban ante su encanto de macho.
No halló a ninguna mujer que cumpliera con las características de su predilección –tal vez se habían extinguido- y tuvo que indagar entre las categorías desdeñadas: adúlteras, ninfómanas, rameras. Ellas se fijaron en su pavoroso aspecto antes que en sus dichos afables. Tras breve disputa, pretendieron cobrarle por sus servicios.
Regresó derrotado a su solitaria ínsula a esperar en soledad a la muerte, avivado por la esperanza de convertirla en su última amante.


Del volumen de microrrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores 2011

[1] Trauco, ser mitológico de Chiloé, isla del Sur de Chile. Es un hombre pequeño, viril, feo, con piernas de muñones,  pero encantador, pues seduce a las mujeres con sus artes mágicas.

16 enero, 2015

FLORES PARA UN CIBORG EN CROACIA

Ahora se ha publicado en Croacia, traducida por Zeljka Lovrencic.

LA TRILOGÍA DEL CIBORG

Diego Muñoz Valenzuela es conocido por su obra narrativa en Chile y en el extranjero; destaca por su contribución en el género fantástico tanto en novela como en cuento, y en llamado cuatro género narrativo, el microrrelato. La novela que partió la trilogía, FLORES PARA UN CYBORG, fue premiada en el concurso Mejores Obras Literarias por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 1996, y publicada al año siguiente por Random House Mondadori, con gran presencia en medios y buen nivel de ventas. Fue reeditada en 2003 por RIL Editores y en 2011 por Simplemente Editores; es decir, posee tres ediciones en Chile. También fue publicada en España en 2008 y en Italia en 2013; y en 2014 se publicará en Croacia.
La trilogía del cyborg –mixtura de ciencia ficción, género negro y novela social-  está conformada por tres novelas:  Flores para un Cyborg (1997), seguida por Las criaturas del ciborg (2011) y continuada por Ojos de metal (2014). A futuro se prevé la continuación de la serie con nuevas novelas. Las novelas que la integran se describen en lo que sigue:
1.    Flores para un cyborg
Flores para un cyborg irrumpió en la escena literaria nacional en 1996 al ganar el Premio del Consejo Nacional del Libro de Novela Inédita, y poner en el centro de la atención -después de muchos años de silencio- la ciencia ficción en Chile. Esta es la tercera edición en Chile y también fue publicada en España en 2008.
En Flores para un Cyborg se combinan elementos de la ciencia ficción, el género negro y la novela social moderna. Una trama delirante conduce a un androide a trasponer el límite que separa a máquinas y humanos, haciendo realidad el sueño de la inteligencia artificial.
Tom, el cyborg, es construido por Rubén, un científico que aprovecha el exilio para hacer un doctorado en robótica. Rubén diseña a Tom para contradecir las limitaciones de sus obtusos profesores y para superar la soledad que siente lejos de su patria. Terminada la dictadura de turno en su país, retorna con el cyborg, cuya existencia es mantenida en secreto gracias a su aspecto y comportamiento humanos.
El regreso será una prueba de fuego no sólo para esta dupla, sino para todos quienes los rodean. En la tierra de Rubén sobreviven las heridas de una larga represión. Los antiguos torturadores son prósperos hombres de negocios, el narcotráfico y la corrupción prosperan y los políticos –carentes de convicciones- se preocupan sólo de su bienestar.
2.    Las criaturas del cyborg
En Las criaturas del cyborg se vuelven a combinar la ciencia ficción y el género negro en una trama delirante, donde Tom, un androide, ha traspuesto el límite que separa a máquinas y humanos, haciendo realidad el sueño de la inteligencia artificial.
Rubén Arancibia es el experto en robótica que ha construido a Tom, el cyborg. Creador y criatura, junto a una galería de personajes memorables, se involucran en una peligrosa aventura cuando un misterioso personaje regresa al país para cobrar venganza. Génesis, una organización internacional secreta que mantiene alianzas con antiguos torturadores y agentes de seguridad, espera el momento apropiado para regresar al poder. En el país aún sobreviven las heridas de una larga represión y la justicia aún está lejos de imperar a causa de fuerzas ocultas que promueven el crimen y la corrupción.
Las criaturas del cyborg, más allá del sello especial que le otorgan la ciencia ficción y la novela negra, que asegura tensión y placer a sus lectores, se entronca hondamente con aquella literatura que pone su centro en los asuntos humanos .La dimensión social es un protagonista esencial de esta novela, al igual que su prosa ágil y el sentido del humor que invitan a una lectura grata y vertiginosa.
3.    Ojos de metal
Ojos de metal combina la ciencia ficción y el género negro en una trama delirante, cuya acción ocurre en Nueva York. Hacia allá viaja Rubén Arancibia, el científico creador de Tom, el androide que ha traspuesto el límite que separa a máquinas y humanos haciendo realidad el sueño de la inteligencia artificial. Rubén, imprudentemente, ha ido tras los pasos del líder de Génesis, el siniestro y enigmático William van der Rohe.
Génesis es una organización internacional de enorme alcance, vinculada a poderes fácticos y económicos que manejan una cohorte de gánsteres, extorturadores y agentes de inteligencia, narcotraficantes y criminales que han diseminado el horror por todos los rincones del planeta.
Rubén desaparece. Tom sospecha que su creador ha caído prisionero de Génesis y viaja a Nueva York para rescatarlo. Ahí comienza el descenso a los infiernos que se ocultan tras la fachada alegre y próspera de la Gran Manzana. Bajo las apariencias, actúan fuerzas omnímodas y terribles que no trepidan en nada.  Rubén Arancibia ha sido raptado y sometido a indecibles torturas en un bunker secreto. Génesis desea a toda costa averiguar quién es el científico y si representa una grave amenaza para sus intereses: la promoción del crimen y la corrupción.

Más allá del sello especial que le otorgan la ciencia ficción y el género negro, que asegura tensión y placer a sus lectores, Ojos de metal se entronca hondamente con aquella literatura que pone su centro en los asuntos humanos. La dimensión social es un protagonista esencial de esta novela, al igual que su prosa ágil y el sentido del humor que invitan a una lectura grata y vertiginosa. 

09 enero, 2015

De cómo la poesía infunde historias de amor

La bruja dulce se enamoró del licántropo. No supo si la sedujo su sonrisa bondadosa y cargada de colmillos, su mirada lobuna inundada de deseo o sus palabras lentas y cuidadas. La cuestión es que le dio por leer poesía. Leyó a Miguel Hernández y sintió los vuelcos de su corazón de terciopelo ajado. Leyó a García Lorca y se convirtió en potra de nácar y en mozuela. Rogó al licántropo para que la llevara al río. Él, gentil, accedió. Bajo la luna hicieron el amor y fueron felices. Después, cuando el alba fue anunciada por un gallo, él se fue para siempre, cantando. La bruja reconoció los versos y cantó con bellísima voz. Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa, no vuelven nunca más.  

Del volumen de microrrelatos LAS NUEVAS HADAS, Simplemente Editores 2011

31 diciembre, 2014

Ángeles por ahí

            Vi al ángel caminando por la calle. Lo seguí, porque me pareció una oportunidad única. Dobló en una esquina muy oscura. Eché a correr tras él y desde entonces vivo en este mundo donde no hay nadie como yo, solo seres alados y celestiales.

25 diciembre, 2014

Breve declaración de un enfermo de Alzheimer

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Quién puede responder estas preguntas? ¿Estamos solos en el universo? ¿Tiene un propósito la vida?  ¿Acaso vosotros podéis contestar o –como este infeliz enfermo- habéis olvidado las respuestas? 

*Del volumen DE MONSTRUOS Y BELLEZAS, Mosquito, 2007

19 diciembre, 2014

El lavavajillas

Alguien introdujo la idea dentro de su duro cráneo, ya no recordaba quién. Su esposa quizás, pero no estaba seguro. Tampoco importaba. Ahora estaba solo, frente a la caja recién abierta, procurando armar el artilugio según las instrucciones del catálogo. Trabajó por horas, sin descanso. Enchufó el resultado de sus esfuerzos a la red eléctrica y a la de agua. Presionó el botón verde y un inteligente ojo escarlata se encendió en la parte superior del artefacto. Abrió la puerta de cristal y colocó dentro la vajilla sucia. Un plato se atascó, lo tironeó, pero se trabó más aún. El chorro de agua hirviente le arrancó un chillido. Metió la otra mano para zafar la que tenía apresada. El ojo carmesí brilló con furia. Ahora estaba doblemente atrapado. El engendro comenzó a trepidar arrastrándolo hacia su interior. El funcionamiento de la máquina alcanzó dimensiones horrísonas que tapaban sus aullidos. Al final sobrevino el silencio, apenas interrumpido por un borboteo similar a una risa ahogada.

12 diciembre, 2014

Historia de una paradoja

La liebre y la tortuga beben compartiendo mesa en un tugurio de mala muerte, cuya única fama proviene de la chicha que fabrica el dueño, un patibulario inmigrante griego llamado Zenón. La astuta liebre induce a la tortuga a participar en una carrera arreglada. “Todos apostarán por mí y no por un roñoso quelonio centenario; en ello reside nuestra ventaja. Ganarás el certamen y seremos ricos”, proclama el roedor con voz aguardentosa. La ebria tortuga asiente calculando las ganancias, se sobresalta y verbaliza su duda con tartamudeos irreproductibles. ¿Quién realizará la convocatoria, quién va a incentivar y recoger las apuestas, quién repartirá el botín después del sorpresivo triunfo, quién? Ambos atletas caen en profunda depresión hasta que el tabernero ofrece sus servicios a cambio de la mitad de las ganancias. Ante el explosivo reclamo de la liebre y la mirada torva de la tortuga, Zenón consuma el plan: el fraude no funciona sin una explicación sólida que evite el linchamiento de los corredores.  “Es una cuestión de verosimilitud”, asevera con aire doctoral y aplastante soberbia, “no se preocupen, por una buena participación se me ocurrirá algo”.

07 diciembre, 2014

Lluvia

La lluvia atraviesa mi abrigo para impregnarme el cuerpo con su mensaje helado y sinuoso. Cae sobre mí, inmisericorde, inexorable, rítmica. Se introduce por mis ojos para cegarme. Penetra por mi nariz para impedir la respiración. Golpetea sobre mi cráneo como si quisiera trepanarlo y convertirlo en un recipiente donde poder acumularse. Anula mi pensamiento, lo reduce a jirones, lo disuelve y lo transforma en un intento ridículo e inútil.  Al fin me transforma en un montículo de ropa mojada, vacío de conciencia, inmóvil, inerte.

28 noviembre, 2014

Don Quijote 2005 (1)

Don Quijote resucita para celebrar sus cuatrocientos años. Recorre el globo dando conferencias que coronan los múltiples homenajes del mundo hispanoamericano. No sabe qué hacer con tantos viáticos y honorarios y los acumula en los bolsillos de su traje de lino beige. Aburrido del constante acoso de admiradores y estudiosos, escapa por la puerta de servicio del lujoso hotel de turno y entra a una hamburguesería. Con tantos cócteles y cenas de celebración ha engordado visiblemente. Han tenido que confeccionar sucesivas armaduras que se adapten a la creciente barriga. Con un fajo de dólares apretado entre sus dedos, se ubica en la fila más corta, evaluando doblar las raciones de queso y papas fritas.  “La que se ha perdido Sancho por no acompañarme”, murmura y comienza a engullir su italiana especial. 

* extraído del volumen de microcuentos DE MONSTRUOS Y BELLEZAS, editorial Mosquito, 2007.

21 noviembre, 2014

Escena del futuro

Una multitud de robots y extrañas máquinas se agolpa frente a las puertas del congreso para escuchar a sus líderes exigir la igualdad que los libere. A distancia prudente, un grupo de humanos con uniforme prepara sus cachiporras electrónicas. De pie sobre una tarima, un cyborg describe un mundo donde humanos y máquinas vivirán en armonía y felicidad. Algunos hombres y mujeres se incorporan tímidamente a la manifestación. El oficial a cargo observa atónito la escena.

16 noviembre, 2014

La casa despierta

Cuando el sol emerge entre las montañas, la casa se despereza. El agua de la piscina comienza a circular por el filtro. Se activa el riego automático. Las luces del exterior se apagan. El refrigerador zumba alegremente. En la pantalla del computador no hay nuevos mensajes. El automóvil estacionado en el patio culmina su autodiagnóstico. Otros artefactos irán despertando en el día. La pareja duerme abrazada en su cama. Hace tiempo que no respiran; parecen muñecos de cera, secos e inmóviles. Una flor se abre a la mañana; sobre ella caen  minúsculas gotas de agua arrastradas por el viento. 

de mi libro DE MONSTRUOS Y BELLEZAS (Ed. Mosquito, 2003)

08 noviembre, 2014

De monstruos y bellezas

El monstruo llora frente al espejo de la feria de diversiones porque su imagen se deforma y adquiere una apariencia grotesca. La hermosa muchacha con ojos de océano mira divertida su figura horripilante en el mismo espejo. Ella descubre a su príncipe azul en el espejo. Él cruza una mirada de amor con la maravillosa monstrua. Se enamoran perdidamente, y desde ese instante viven felices, juntos: la bella, el monstruo y el espejo.

01 noviembre, 2014

Álbum 2


A Héctor Garay y Remigio Muga

Todas en blanco y negro. En la clínica entre los brazos de su madre dichosa. A los dos años su padre lo levanta hacia el cielo  y él exhibe una sonrisa perfecta de querubín. Montado en un caballo con sombrero y manta, un poco serio. Con uniforme de colegio y corbata bien anudada. Adolescente, chascón, con jeans pata de elefante y anteojos John Lennon. En los trabajos voluntarios, abrazado con una muchacha de cabellera crespa; ambos se ríen a carcajadas. En su pieza, leyendo un libro con un póster del Ché atrás. En una fiesta familiar, taciturno, como si estuviera preocupado.  Por algo. En la pancarta que porta su madre triste, silencioso, ausente. Mirándonos.


30 octubre, 2014

Halloween 4

Aquella niña tiene una boca muy grande y horrible, que semeja la entrada a uno de los peores infiernos imaginables Consulta mi opción ante la pregunta estándar: “¿dulce o travesura?”. Sé de inmediato que se trata de un simple formulismo. Mi destino se encuentra sellado. Le entrego un enorme paquete de dulces y lo arroja dentro de aquella cavidad negra e infinita. “Más” exige con la gigantesca oquedad muy abierta. Allí me lanzo en un impulso notable para acabar con esta historia.

22 octubre, 2014

Viaje nocturno

Leonor despertó a la luna para hacer más apacible y translúcida a la noche. La luz blanquecina sostuvo una breve batalla con la oscuridad antes de hacerla retroceder hacia los más impenetrables reductos.
Después se despojó de las ropas, tomó un gran sombrero color naranja y con cinta de tercio­pelo, y se echó a volar suavemente por los barrios cordilleranos que eran los más favorables para un viaje de esa naturaleza.

18 octubre, 2014

Ojo y espejo

El ojo había llegado. Estaba allí, en medio de la habitación. Enclavado en la pared arrojaba una mirada terrible y profunda que le hacía tintinear las terminaciones nerviosas. Esa mirada no lo dejaba olvidar lo que había que olvidar, ni recordar aquello que es imprescindible.
Pero ahí estaba, ensoñador, magnético, impasible. Enorme. Casi de su propio tamaño, con horribles sanguinolencias y venas enrojecidas, y la pupila dilatada. Se aterrorizó, golpeó el espejo hasta destruirlo y volvió con gran calma hacia su órbita.

15 octubre, 2014

Muerte del mago

El último Gran Mago agoniza, viejísimo y agotado su cuerpo, pero lúcida su mente, poderosa y viva su magia como el primer día, hace milenios.
Acuden a despedirse cientos de seres fantásticos productos de su poder; ángeles y sirenas, licántropos y vampiros, monstruos fabulosos que sollozan sin consuelo junto a su lecho, que es la piel de un unicornio.
El Kraken y la serpiente marina, criaturas preferidas y privilegiadas, lloran silenciosamente, con respeto, sobrecogidas, sin pensar siquiera en chapotear o salpicar.
- Sólo el Hombre no ha venido - señala el anciano, con un gesto de inmenso dolor -, sólo él. Y muere.

02 octubre, 2014

Alienígenas

Cuando abrí la puerta del excusado, encontré al maldito extraterrestre instalado allí. El almuerzo me había caído pésimo y necesitaba el inodoro con urgencia. Me miró a través de su escafandra translúcida con aquellos enormes, oblicuos y oscuros ojos de alienígena. Tenía abajo la parte inferior de su traje espacial. Hedía y eso empeoró la situación porque sentí náuseas. Vomité sobre su escafandra. El asqueroso fluido que salió de mis entrañas escurrió empañando el vidrio. Al fulano no debe haberle agradado mi acción, por cierto involuntaria, y llevó rápidamente su mano –o lo que fuera, tentáculo, seudópodo,  pata- a la altura donde debieran estar sus caderas. Ya he visto suficientes películas del far west; a mí no me vienen con cuentos. Le vacié la Walther 38 sobre el pecho. No quería que me saltaran vidrios al rostro. Ocho agujeros aparecieron sobre su traje de cosmonauta, y por ellos comenzó a escurrir  un fluido verde esmeralda. Antes de que cayera y siguiera emporcándolo todo, lo levanté en vilo para arrojarlo dentro de  la tina. Me senté al fin. Y vino el alivio, aunque apestara la podredumbre de la criatura convulsionando en la bañera. 

28 septiembre, 2014

Amores perfectos

-Yo creo que lo nuestro no puede continuar –asevera con tristeza la mujer lobo.
-¿Por qué? –pregunta angustiado el vampiro, rodeando su peluda cintura para sujetarla.
-Porque es necrofilia –repone ella mientras lame su rostro pálido con devoción.
-Eso depende del punto de vista –argumenta el no muerto, estrechándola con vigor-. Creo que lo nuestro es más bien zoofilia.

Se dieron un largo beso de amantes, resignados ante el destino inevitable.

* Este microrrelato forma parte del volumen LAS NUEVAS HADAS, que todavía se encuentra en librerías.

24 septiembre, 2014

El ángel

Un ángel que realiza prácticas de vuelo ilegales en plena urbe,  es detenido y juzgado por infringir las leyes de los caminos  aéreos, provocar desorden público y no señalizar debidamente.

Ante tamaña acusación el ángel no puede defenderse. En la cárcel  medita sobre el significado de la libertad y decide buscar una  ocupación menos riesgosa.

13 septiembre, 2014

MICROSAURI

La vita è sogno

Dorme. Sogna di volare.
Si sveglia. Cade nel vuoto.

(La vida es sueño

Duerme. Sueña que vuela.
Despierta. Cae al vacío)

Robin Edizioni de Italia acaba de publicar una selección de microrrelatos traducida or el profesor Danilo Manera, bajo el título MICROSAURI   (Microsaurios) en su colección LIBRI PER TUTTI LES TASCHE, libros de bolsillo, al alcance de todos por su precio accesible. El microrrelato antes expuesto abre la selección de MICROSAURI.

En su contraportada los editores escriben:

"Microsauri" son historias-relámpago,  aventuras de un minuto, sorprendentes anécdotas que se mueven entre el humor y los cuentos de hadas, epopeyas en miniatura".

"En el Chile de hoy,  tierra de poetas y novelistas, el género del microrrelato es
ampliamente practicado y apreciado, y Diego Muñoz Valenzuela uno de sus maestros indiscutibles. Esta selección fue preparada especialmente para ofrecer a los lectores italianos una muestra de esta expresión artística"

www.robinedizioni.it
 
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